jueves, 14 de julio de 2011

la carrera del té



a mediados del siglo XIX, el té era una mercancía tan valiosa que justificaba el empleo de medios veloces para su transporte: me refiero por supuesto a los clíperes, verdaderos barcos de carrera de casco elegante y estilizado, con tres palos de velas cuádruples que les permitían una agilidad en la maniobra y unas velocidades máximas espectaculares para la época.

los primeros clíperes fueron contruidos en los EE.UU. en torno a 1820. Los clíperes eran completamente diferentes de los buques mercantes de la Compañía de Indias, que dominaban hasta entonces las vías marítimas entre Europa y Asia. Estos eran barcos sólidos, potentes, lujosamente decorados, pero esencialmente lentos y poco ágiles. Los clíperes se usaron inicialmente para el transporte de opio, pero los avispados comerciantes estadounidenses pronto advirtieron que eran ideales para llevar la ligera pero valiosa carga del té, desde los puertos chinos a Boston y Nueva York.

en 1850 llegó el primer clíper americano al puerto de Londres, el Oriental, que traía una carga de té desde Hong Kong. Inmediatamente los británicos se pusieron manos a la obra para construir clíperes aún mejores que los de sus primos americanos: cascos más largos y estrechos, fabricados en madera de teca y embellecidos con artísticos cascarones. Las joyas salidas de los astilleros de Aberdeen, Glasgow y Liverpool pronto se convirtieron en protagonistas de apasionantes regatas y de furibundas apuestas.

todos los años se disputaba la carrera del té, una competición oceánica de velocidad entre los clíperes en viaje desde China a Inglaterra, 16.000 millas a través de dos océanos, pasando dos veces el ecuador, abiertos a todos los vientos, las tempestades, los escollos y los imprevistos de días y días de mar. Era mucho lo que estaba en juego: el cargamento de té de la nueva cosecha que llegaba en primer lugar fijaba el precio y recibía un premio de 10 chelines por tonelada. El capitán del clíper vencedor percibía una gratificación de 100 libras esterlinas.

las apuestas enardecían a toda Inglaterra. Comerciantes y portuarios, pueblo llano y aristócratas, todos ellos seguían esta regata más si cabe que las célebres carreras de caballos. En 1863 el Teaping, recién botado, fue protagonista de un duelo legendario con el Ariel. El Ariel llegó primero a Downs, pero el Teaping atracó antes en Londres. Por el contrario en 1866 ambos rivales salieron de Fouchow con la misma marea el 30 de mayo y se encontraron en la Mancha alineados el 5 de septiembre, tras tres meses de navegación ininterrumpida. El final fue muy emocionante: el Ariel se anticipó al Teaping en sólo diez minutos.

la edad de oro de los tea clippers duró aproximadamente treinta años. Con la apertura del Canal de Suez, los barcos de vapor sustituyeron para siempre a estos lebreles del mar. Los británicos conservaron en Greenwich como barco-museo el Cutty Sark, hasta que en el año 2007 ardió en misteriosas circunstancias. Calculan que estará completamente restaurado y abierto al público durante el año 2012.

más información:
Los clíperes de La carrera del Té (El pañol del lector)
La gran carrera del té (Juan Manuel Gracia Menocal)

ronronea: akane

10 maullidos:

Mada dijo...

Con el vapor se perdió la emoción de los vientos...

Carina DIAVOLA dijo...

He navegado en velero y participado en alguna gira náutica. Sin embargo de estos temas poco sabía. De la Cutty Sark, como carrera aún en la actualidad sí, pero pensaba que esa nave estaba actualmente "en uso" y no en restauración.
Lo que digo: nunca te acostarás sin saber una cosa más.

Me ha gustado el post.

Biquiños y miaus!!!

DRACO dijo...

muy interesante el tema. fue tan valioso el cargamento del té que hasta tuvo destacada participación en la independencia estadounidense. saludos.

Trasgu dijo...

Realmente es interesante todo lo que nos has contado, y cómo lo has contado.Gracias!! :)
El Cutty Sark lo he visto en un par de ocasiones, y la verdad es que me impresionó verlo...Me hacía realmente ilusión poderlo ver, tocar...La pena es lo que has contado, al poquito de la última vez que lo ví, se incendió...Todo un misterio...Al menos 2012 ya está ala vuelta de la esquina... :)
Bsoss

Lorenzo "el Retronauta" dijo...

Pura poesía naútica la que escribían esos barcos en las procelosas aguas de todo el mundo.
Una entrada estupenda.
Un miau!

atis dijo...

Vela,te,viento y sal...combinación muy sugerente, ya que incluye dos de mis grandes pasiones: el te y la velocidad (esta vez sobre el agua).

Besos nauticos

miquel zueras dijo...

En la BBC vi un magnífico telefilm -The Cruise- sobre una de esas competiciones entre cippers para entregar primero el cargamento de té. Lo protagonizaban Richard Harris (el capitán británico) y Lee Marvin (el americano) y se veían las enormes apuestas que se jugaban. Tenía el aroma de las novelas de Jack London y Joseph Conrad. Saludos. Borgo.

Mascab dijo...

Akane, la historia que nos has contado hoy me ha parecido muy interesante y fíjate! he aprendido que lo del Cutty Sark era el nombre de un barco de verdad, no solo la marca de un wisky!
Si es que cada día me voy más culta de éste tejado, lo digo en todas las entradas que haceis.
Mi mullído es de placer!

Besos gatitas y para el gatito también, que luego se enfada!!

akane dijo...

Mada, quizá se perdió el espíritu de la pura aventura, se lo comió el turismo masivo..

Carina, la famosa regata de veleros de mástiles altos que convoca la ciudad de Amberes toma su nombre del whisky que menciona Mascab, y a su vez esta marca de whisky fue bautizada en honor del clíper al que hace mención el post, que hoy día constituye todo un símbolo del Imperio británico

Draco, el Motín del té fue se considera en efecto un precedente de la guerra de independencia de aquel país, y tuvo mucho que ver con el monopolio que ejercía la Compañía Británica de las Indias Orientales sobre dicho comercio

Trasgu, te envidio cordialmente, yo nunca tuve ocasión de verlo en persona, ¡debe ser impresionante!

akane dijo...

Lorenzo, en el primer enlace he visto algunas observaciones de sus capitanes francamente poéticas: «era de una belleza perfecta para cualquier hombre de mar. Podía hacer cualquier cosa excepto hablar», «caminaba sobre el agua como algo con vida». La verdad es que la belleza de los clíperes y el romanticismo de las carreras se presta a ello..

atis, ya supuse que te gustaría, todas conocemos tu afición al mar y a la velocidad, y tu interés por los rituales del té

Miquel, gracias por la recomendación, buscaré la película que dices.. también estoy buscando el libro de san Juan La carrera del té, he leído el primer capítulo (que proporciona la editorial) y tiene buena pinta

Mascab, al parecer el origen de este nombre tan representativo hoy en la cultura británica es un poco chusco: se trata de una bruja bailarina que aparece en una antigua leyenda escocesa, recogida a su vez en un poema cómico de la época por Robert Burns

besos y maullidos para tod@s, yo también me he divertido comentando con ustedes