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martes, 31 de diciembre de 2013

el reloj de la Puerta del Sol




si alguien no conoce el reloj de la Puerta del Sol es que es noruego. Ahí colocado, en el kilómetro cero del país, con su péndulo de 3 metros y con su bola bajando en el comienzo de cada día. Dando las horas, imperecedero, desde hace más de ciento cuarenta años.

el 6 de noviembre de 1866 su creador, el relojero leonés José Rodríguez Losada, comenzó a montarlo ante el pasmo general de la concurrencia madrileña. Era muy grande, muy bonito y había venido directo de Londres.

y llegó de Londres porque el relojero Losada, un liberal exiliado, lo construyó allí para luego regalarlo a la reina Isabel II y al pueblo de Madrid. Se decidió colocarlo en la sede del Ministerio de la Gobernación, lo cual dio lugar a bastantes chuflas, porque al principio el reloj no funcionaba con demasiada precisión y enseguida le sacaron coplillas. Ésta tiene guasa:
Ese reló tan fatal
que hay en la Puerta del Sol,
dijo un turco a un español,
¿por qué funciona tan mal?
Y el turco con desparpajo
contestó cual perro viejo:
este reló es el espejo,
del gobierno que hay debajo.

dicen los expertos que la maquinaria es una maravilla. Cualquiera de sus piezas se puede cambiar sin tener que desmontar el reloj, y tiene sonería, no sólo de horas, sino de cuartos, lo cual es muy raro pero también muy divertido el día de Nochevieja. El reloj de la Puerta del Sol lleva sonando así casi siglo y medio, y todavía muchos se hacen un lío con los cuartos, las uvas y las campanadas.

es también uno de los más precisos del mundo, porque sólo se retrasa cuatro segundos al mes, y esto no lo pueden decir todos los relojes. Pero sepan una cosa: en Nochevieja, el reloj de la Puerta del Sol tiene truco. Todos los finales de año se manipula la maquinaria para que el ritmo de las doce campanadas sea más lento y dé tiempo a comerse las uvas, truco este que no se empleó en la Nochevieja de 1996 por un fallo de comunicación entre los técnicos, con lo cual media España acabó atragantada porque fue imposible comerse las uvas a tal velocidad. Es trampa, sí, pero una trampa bienintencionada.


(Nieves Concostrina, Menudas historias de la historia)

ronronea: big cat

sábado, 7 de diciembre de 2013

la historia del Cristo de Velázquez




en la madrileña calle de San Roque se alza el convento de San Plácido, fundado por doña Teresa Valle de la Cerda en 1623. Antes de tomar los hábitos, la buena señora había mantenido relaciones amorosas con don Jerónimo de Villanueva, protonotario del reino y amigo personal de Felipe IV. Tras recibir de súbito la llamada divina, doña Teresa logró convencer a su antiguo prometido para que cediera un inmueble adyacente a su palacio, donde instaló un convento de monjas benedictinas. De este modo, don Jerónimo acabó viviendo al lado de doña Teresa, separado de ella tan solo por un muro y por las más severas prohibiciones del catolicismo.

don Jerónimo visitaba con frecuencia a las monjas de San Plácido, que eran sus protegidas. Un día como otro cualquiera observó a través de las celosías del locutorio la belleza de una de las hermanas, llamada sor Margarita. Lo comentó con el rey y al domingo siguiente pudo éste también comprobarlo durante la correspondiente visita, despertándose así en el monarca un ardiente deseo por la monja.

sabiendo que palacio y convento se hallaban pared por medio, Felipe IV exigió a Villanueva que abriera un acceso que le permitiera entrar en la celda de sor Margarita. Don Jerónimo, viéndose en un aprieto ―ya que no podía negarse al capricho real―, le comunicó a la priora las intenciones del rey. Doña Teresa, tras escucharle en silencio, le indica que cumpla la orden y añade enigmática: «Dios proveerá.»




dicho y hecho. La perforación se lleva a cabo con la mayor diligencia posible, y una vez terminada se informa al rey. Eran las once de la noche cuando el monarca atravesó el paso y penetró en el convento, dirigiéndose directamente a la celda de sor Margarita. Al abrir la puerta, su sorpresa fue grande: allí estaba la monja, inerte en un ataúd, amortajada y rodeada de blancos almohadones entre los rezos de sus compañeras. Don Felipe, aterrorizado, hizo la promesa de regalar al convento, en acto de desagravio, un cuadro que representara a Cristo obra de su pintor de cámara, Diego Velázquez, así como un reloj que tocaría a muerte cada cuarto de hora.

la treta de la priora dio resultado sólo por el momento, pues el monarca no tardó en descubrir el engaño. Tornó al convento y tomó lo que quiso. Se descubrió la profanación e intervino el Santo Oficio. Como éste no se atrevió a proceder contra el rey, descargó su indignación en Villanueva, que fue aprehendido.

el preso apeló al conde-duque, ya que todo se había hecho con conocimiento y anuencia de Olivares. El valido fue tajante. Llamó al inquisidor general y le dio a escoger: o una pensión de 1.700 ducados y el retiro en Córdoba para siempre a cambio de su espontánea dimisión, o le quitaba los beneficios eclesiásticos y le desterraba de España. El inquisidor aceptó la primera propuesta, advirtiendo que el proceso iba ya camino de Roma, llevado por el escribano Alfonso de Paredes. Se detuvo a Paredes cuando arribó a Génova y se recuperó el expediente, que fue quemado en la cámara real en presencia del monarca. Paredes dio con sus huesos en la cárcel y Villanueva fue liberado, aunque se le impuso la pena de prisión privada, la obligación de ayunar todos los viernes y la de no volver a pisar el convento de San Plácido, pero sí otorgarle un cuantioso donativo.


ronronea: claudia

miércoles, 11 de septiembre de 2013

la calle de la Montera




ya muy mediado el afofado y pálido reinado de don Felipe III, viudo éste y ahilado en suspiros y preces, llegó a Madrid y abrió casa de lujo en las proximidades de la Red de San Luis, una hermosísima hembra salmantina, viuda tierna aún ―y en la flor de la tercera decena de la vida― del Montero Mayor de Espinosa de S.M. Con sus aires honestos y su belleza picante, a medio cubrir por lo alto y recoleta por lo bajo a lo suntuoso y con gala de joyas y encajes, con dueña de medio soplillo al retortero, solía aparecer en público muy provocativamente dispuesta. La ricahembra charra puso en conmoción a los más famosos galanes de la Corte, y rara era la noche que bajo sus balcones no se jugaba fuerte a espadas, teniendo que recoger de madrugada los alguaciles las bazas matadas en jugadas decisivas. Y rara la fecha en que los «Avisos de Corte» no recogían esta noticia: «Ayer mató el marqués de H., en desafío debajo de los balcones de la rica labradora, al oficial de Guardia Amarilla más dilecto del Rey. Esto no puede seguir así. El marqués se ha escondido, pero se le buscará hasta los infiernos para que sea sometido al tormento apropiado.»

la repechada subida a la Red de San Luis convirtióse durante algún tiempo en el infierno de los celos; y entre duelos y quebrantos que se bailaban galanes y corchetes inquisitoriales, transidos los aires de pesias y «daos presos», acorados en las murmuraciones de los comentarios, como en el coro de las tragedias griegas, los comerciantes y clientes, quienes se atrevían a dar pronósticos diarios del juego a espadas, como quien da los del tiempo que hará mañana, los poetas dramaturgos tuvieron temas para sus invenciones y los confesores de urgencia motivos para sus absoluciones «in extremis». Y lo mejor de la efeméride fue que no se sabe a ciencia cierta que ningún galán comanditara negocio matrimonial siquiera zurdo con la viuda.

mas como los tumultos se sucedían cada vez con mayor frecuencia y dramáticos desenlaces, la «vox populi» hubo de recurrir al Santo Tribunal de la Fe ―con la previa aquiescencia del Alcalde Mayor y de la Sala de Alcaldes― para que salieran del Convento de Santo Domingo cruces, pendones, hisopos, cánticos de la Santa Inquisición, con el espeluznante aviso: «Exurge, Domine, et judica causam tuam», estentoreado a cuatro voces y cada tres minutos de procesión parsimoniosa y sorda. Llegado el aparato bajo los balcones de la Montera, sonaron los clarines que demandaban silencio. Y aprovechándolo, un familiar del Santo Oficio leyó ahuecado un edicto cuajado de anatemas y excomuniones contra las personas de ambos sexos que «dieran ocasión a muertes violentas tras pretensiones lascivas.»

se comentó en Madrid que por ser la ricahembra parienta muy allegada de la señora duquesa de Lerma, y por sólo haberse dedicado a un encandilamiento general, sin llegar a un otorgamiento concreto, los ministros del Santo Oficio prefirieron enviarla una santa advertencia. Y la ricahembra, que de tonta no tenía un pelo, se dio por avisada y salió de estampía de la Villa y Corte, dejándola de imperecedero recuerdo un nombre ―la Montera― para una de sus calles más populares.

(Federico Carlos Sainz de Robles, Caprichos, fantasmas y otras anomalías)

ronronea: claudia

martes, 11 de junio de 2013

el Rastro y sus personajes




se llama el Rastro de Madrid, al mercado de chismes viejos, nuevos, alhajas y basura. Tiene el nombre del edificio construido para matadero de cerdos. Ya era famoso en el siglo XVII, y en él se vendía de todo.

es el Rastro paraíso de cazadores de gangas, de pescadores en seco, de aficionados a las artes nobles o villanas, de cesantes, de licenciados del ejército que no vuelven a empuñar la azada, de ex-presidiarios incorregibles, de cursis que buscan los desechos de la moda, de tenderos quebrados, de inocentes que se hacen la ilusión de comprar barato lo nuevo que procede de comercios en liquidación, y sobre todo, es el vivero o plantel de los ropavejeros de la corte de las Españas. También es el centro de contratación de lo que poco o casi nada vale.

en el Rastro se reúnen los esplendores de la fortuna que ha venido a menos y los restos asquerosos de la miseria. Lo que ha destruido el lujo y vicios de los magnates, y la necedad de la clase media que se empeña en imitarles, consiguiendo caer en la pobreza. El montón se dispersa, sirve a la necesidad, toman nueva forma los objetos, llegan algunos a adornar palacios y museos, vuelven a donde salieron o desaparecen como todo en polvo y humo.

los prenderos del Rastro y de todas partes, cuando ignoran el valor de los objetos, quieren atrocidades por ellos. Si el marchante se ríe y no ofrece, al que después se presenta le piden la mitad, y van bajando, hasta darlo por poca ganancia. Para comprarles se les propone lo justo, y nunca aceptan; se les envía a varias personas que disminuyan la cantidad ofrecida, y lo venden al que hizo la primera proposición.

si se desea que conserven mucho tiempo lo que ellos creen una preciosidad, se les ofrece cantidades exageradas, y jamás le cogen a uno la palabra. A esto llaman en lenguaje chamarilero vincular los objetos.

cuando acuerdan varios aficionados fastidiar a algún ropavejero que se la echa de sabio, elogian la obra de arte que posee, aseguran que es original, que vale miles, y ninguno la compra. De igual procedimiento se sirven los que buscan antigüedades por los pueblos, si se persuaden que ellos no las han de adquirir. Las ponderan mucho y consiguen que otros del oficio no puedan tomarlas.

para enriquecerse no hay como proveer o administrar a los que tienen poco o nada. Díganlo los contratistas de los ejércitos en campaña, hospitales, presidios y casas de beneficencia.

comerciando con géneros de escaso valor se dobla el capital. Los del Rastro compran los mendrugos de pan a 5 céntimos la libra y los venden a 15 a los pobres que ocultan su miseria, o para hacer rosquillas que después saborean con placer los chicos y los grandes.

entre los comercios notables del Rastro figuran el de suelas de zapatos viejos, que sirven para hacer botas nuevas, y el de colillas de cigarros que recogen en las calles y cafés. Hay fumador que habrá chupado cien veces el mismo tabaco.

los domingos se ven en el suelo montones de porquerías, y anuncian su venta dando voces: ―Cositas, cositas a 5 céntimos. Un gallego eligió una de hueso hueco, metió el cigarrillo, chupó y quedó tan contento de comprar por un perro chico una boquilla. Era el pitón de una jeringa. ¿Cuántos habrán encontrado en el Rastro gangas por el estilo?

(Ropavejeros, anticuarios y coleccionistas, por un soldado viejo natural de Borja, Madrid, 1890)


ronronea: claudia

domingo, 26 de mayo de 2013

una mica de rabia inútil (con perdón)




aunque obviamente no simpatizo con la iglesia católica, no creo que la asignatura de religión sea el mayor problema de nuestro programa educativo. Vivo al lado de una escuela, en un barrio humilde de Madrid. El terrado de mi casa da a su patio de recreo, un patio mínimo, enterrado entre tejados de miseria, con la inevitable canasta pegada a la pared. Les veo a la salida y pienso que no tienen ni una sola oportunidad, las muchachas soñando su futuro entre los muslos, los chicos con ademanes de banda bananera. Me encanta que se hagan exámenes externos, objetivos, que se sepa que dentro del sistema público a día de hoy no es lo mismo estudiar en un instituto del centro de la ciudad que en uno de los arrabales. Probablemente nadie hará nada por remediarlo, pero por lo menos que se sepa, sin subterfugios.

me siento mestiza, al igual que este barrio, de un puñado de lugares dentro y fuera de la península. Escribo como pienso, en mestizo, de ninguna parte sino de aquí. Y hoy descubro por qué me importa, porque ellos son como yo, ciudadanos de donde pusieron su culo. Si se puede y nos dejan.


ronronea: big cat

viernes, 24 de mayo de 2013

wanna pink






de qué va:
wanna pink en el face
Lavapiés, el nuevo barrio rosa (El País, 27-07-12)

ronronea: big cat

lunes, 11 de marzo de 2013

nueve años



ronronea: big cat

martes, 11 de diciembre de 2012

los fantasmas del Reina Sofía




el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), conocido sencillamente como «Museo Reina Sofía», se encuentra en pleno centro de Madrid, en la zona de Atocha. Es un imponente edificio neoclásico, de gruesos muros, con ampliaciones de estilo moderno ―como los ascensores exteriores a la fachada― que incluso han llegado a levantar cierta polémica. Está dedicado al arte contemporáneo, expone multitud de obras importantes entre las que destaca el Guernica de Picasso. Y es uno de los lugares más encantados de la ciudad.




considerando lo tenebroso de su historia, lo extraño sería que no estuviera encantado, pues se encuentra erigido sobre una inmensa necrópolis, cuyas dimensiones exactas son hasta el momento desconocidas.

al parecer, en la época de Felipe II el lugar era conocido como el Olivar de Atocha, «el Atochal», y justo donde está el Museo había un albergue para indigentes, evitado por los madrileños porque allí llevaban a los menesterosos para morir en condiciones atroces, y allí mismo eran enterrados. El albergue seguirá funcionando de manera ininterrumpida hasta el siglo XVIII, cuando Carlos III decide sustituirlo por un hospital.





en el último tercio del siglo XIX, La Ilustración Española y Americana ―una importante publicación de la época― decía del Hospital de Beneficencia: «los enfermos se asoman por las ventanas del Hospital cuando atardece, para tomar el sol, el aire, y descubren sus rostros amarillentos, algunos casi moribundos. Rostros empalidecidos por la enfermedad o quien sabe si por el sufrimiento, hondo sufrimiento, de pernoctar en un edificio donde suelen ocurrir cosas extrañas nunca explicables, apariciones, ruidos y sombras fantasmales. Es la queja de los propios enfermos.»

durante la guerra civil fue asaltado por los milicianos, quienes fusilaron en el mismo patio a las monjas que no lograron huir. Además fue hospital de sangre, recibiendo a los heridos del frente de Ciudad Universitaria, de ambos bandos. No se pudo evitar que algunos milicianos, no se sabe muy bien bajo el mando de quien, realizaran sacas de nacionales heridos y moribundos, fusilándolos también en el patio.

el Hospital seguirá funcionando durante la dictadura, hasta el año 1965, cuando se cierra. Entre 1965 y 1975, queda en estado de abandono, albergando la mayor colonia de gatos de la ciudad. En 1986 fue finalmente inagurado como centro de exposiciones.




en 1990, el Centro Nacional se reconvierte en Museo Nacional. En el curso de las obras de ampliación se encuentran abundantes huesos, bajo el patio y en los alrededores, bajo las calles Santa Isabel y Argumosa, y los fenómenos extraños se recrudecen: ascensores que se ponen en movimiento solos (estando desconectados), puertas cerradas que se abren inesperadamente, golpes, pasos y otros sonidos inexplicables y, sobre todo, unas espeluznantes procesiones de entidades, con hábito religioso, a lo largo de los corredores. Una figura de aspecto mesiánico, con largas barbas blancas y edad avanzada, aparece cada mañana, con los primeros rayos del sol, apaciblemente sentado en un banco del patio, para desvanecerse a los pocos minutos.

cunde el pánico entre el personal, en especial entre las señoras de la limpieza y los vigilantes de seguridad, muchos de los cuales sufren trastornos psicológicos, se prejubilan o piden insistentemente el traslado. Pero nadie habla con la prensa, existen férreas instrucciones de guardar silencio, pues este tipo de fenómenos no casan bien con el espíritu de modernidad que representa el Museo.





para el año 1992, la situación es ya tan insostenible que la dirección del Museo pide ayuda en estricto secreto a un prestigioso equipo de investigación paranormal, el Grupo Hepta, liderado en aquella época por el padre Pilón. El grupo baja a los sótanos, que al parecer es la zona de mayor actividad por haberse ubicado allí la Capilla, el psiquiátrico y numerosísimos enterramientos. Una vez abajo, en el actual almacén de pintura, Paloma Navarrete ―la sensitiva del equipo― dice ver dos figuras humanas muy enfadadas, un hombre y una mujer, al lado de unas planchas de pladur. Se pica el muro y encuentran tres féretros, con los cadáveres momificados de dos monjas y un sacerdote.

en 1995 persiste el problema, y los servicios del Grupo Hepta son de nuevo requeridos. Esta vez, en el curso de una sesión de Ouija, logran identificar varias presencias: una mujer judía llamada Malou, que habitaba el lugar en 1594, y «desea tan solo dar gloria a dios»; otra mujer de nombre Aldonza de los Angeles, que asegura haber sido priora de la comunidad del Hospital en los años 1550, y está buscando afanosamente a una joven pupila llamada Blanca, quien al parecer se había fugado sin dejar rastro; ATA, un personaje ya conocido por los vigilantes del museo (quienes le llamaban con cierto humor negro Ataúlfo), un demente furioso, paciente del Hospital, que confiesa el asesinato de cinco personas; y Livinio, un médico especialista del pulmón que durante la guerra civil estuvo en el Hospital atendiendo a los enfermos, y finalmente falleció allí mismo a causa de alguna infección. Livinio dijo que «el Hospital estaba concurrido por entidades que, como él, se encuentran atrapadas en nuestro plano.»

las conclusiones finales del Grupo Hepta no fueron especialmente reveladoras, dadas las circunstancias: «como resultado de la investigación, llegamos a la conclusión de que el edificio tenía una impregnación antigua, debida a la intensidad emocional de las vivencias correspondientes a la función que, como Hospital, había desempeñado el edificio durante muchos años.»





tanto secretismo se va al garete cuando un funcionario del Museo vende el informe de Hepta ―conocido como «Informe ATA»― al Diario 16. Todo el asunto se publica el 16 de abril de 1995 provocando un cierto revuelo, pero como es costumbre en este país, al poco tiempo se olvidó la noticia sin ningún beneficio para los sufridos empleados del Museo. Cuando cierta vigilante de seguridad reclamó daños psíquicos, la resolución de la Consejería de Medio Ambiente fue gloriosa: «en virtud del Estatuto de Autonomía, la Consejería carece de competencias sobre fenómenos paranormales.»

visto en: Cuarto Milenio (podcast)

ronronea: levina


jueves, 18 de octubre de 2012

la carta de Anita Delgado




el año 1906 Jagatjit Singh, maharajá de Kapurthala, acudió a Madrid con motivo de la boda de Alfonso XIII. En la ciudad se enamoró de una joven llamada Anita Delgado, que actuaba como telonera en el café-concierto Central Kursaal (en la Plaza del Carmen).

la boda real, como es sabido, tuvo un final dramático. Cuando Don Alfonso y la reina Victoria Eugenia regresaban al Palacio Real, a la altura del 88 de la Calle Mayor, el anarquista Mateo Morral lanzó una bomba contra la carroza. Hubo numerosos muertos y heridos, el caos se apoderó de la ciudad, y las delegaciones extranjeras abandonaron Madrid de forma inmediata. Desde París el maharajá siguió insistiendo mediante misivas, con todo tipo de propuestas y ofertas para obtener los favores de Anita, y al final la joven accedió a responder, eso sí con un estilo harto pueril: «Mi cerido rey, malegraré que esté usté con la cabal salú que yo para mí deseo. La mía bien. Adiós gracias. Sabrá usté etc. etc.»

Anita le da la carta al pintor Leandro Oroz, quien se pasa por el café de Levante y le enseña la carta a Valle-Inclán. Valle-Inclán dice: «¡una carta así no se puede enviar!». Entre todos agarran papel y pluma y redactan una carta de amor que es una antología de Chateaubriand, con tales frases y tan maravillosas que al final todos dicen que el maharajá se enamoró del físico de Anita y de la mejor literatura de los grandes del momento.

carta en mano, los tertulianos se echan a la calle. A la entrada de la Puerta del Sol, en el estanco de la derecha, compran un sello de Correos que vale veinticinco céntimos. Cada uno pone su correspondiente perra chica sobre el mostrador. Llegan a la calle de Carretas y echan la misiva en el buzón, diciendo:
«¡Imaginen ustedes que ese príncipe indio se une a La Camelia y tienen un chico! Puede ser que el hijo de la española sea con el tiempo quien se subleve contra Inglaterra y conquiste la independencia del Indostaní. ¡Sería verdadera gloria para nosotros, los cinco que acabamos de comprar el sello! ¿No les parece?»
al final Anita se convirtió en maharaní y fue a vivir a Kapurthala, donde tuvo un hijo de Jagatjit. La historia completa se puede escuchar en este estupendo podcast de RNE




ronronea: naia


jueves, 21 de junio de 2012

¿qué gota colmará el vaso?



de entrada, ya sé que hoy por hoy mi situación es un poco mejor que la de muchas personas en este país, como los mineros asturianos que están luchando tanto por el pan de sus hijos. Siendo consciente de ello, quisiera contar lo que está pasando por aquí durante los últimos días:

  • el mismo día que se anunció el rescate, subió 15 euros la compra. Un par de amigas lo han confirmado, por desgracia no fue una impresión subjetiva.

  • este mes me han pegado una clavada con el agua fuera de toda medida. Estoy temblando ya sólo pensar en la factura de la electricidad.

  • el metro cierra a las 00:00h de domingo a jueves. Vamos que cuidado con distraerme, por ejemplo, cuando voy a visitar a mi madre.

  • a continuación, se anuncia que subirán las tarifas del metro según destino. A partir de la quinta estación, se incrementa en 0,10 euros el precio del billete. Bien hecho, penalizando la distancia, así la chusma de la periferia no caeremos los fines de semana sobre el centro (ni consumiremos allí, claro). Y para comienzos del año por supuesto volverán a subirlo.

  • tras un montón de recortes inauditos en Sanidad, ahora dejan de financiarse los fármacos para síntomas poco graves. Entre otros, los analgésicos que usamos la mayoría de las mujeres cuando estamos femeninas, a partir de ahora a pagarlos íntegramente (o a aguantar el dolor, claro).

  • están estudiando la posibilidad de no recoger la basura todos los días, lo que va a mejorar mucho mi calidad de vida durante estos veranos sofocantes de Madrid. Por descontado, la iglesia católica está exenta de pagar la basura.
al final tengo que escoger entre comer, usar agua y electricidad o desplazarme en trasporte público. Y claro, combinar bien mis opciones. Por ejemplo, si no como no tengo basura, pero si intento bajar la basura sin luz me rompo la cabeza. La clase política dice que tenemos que ajustarnos el cinturón, que son malos tiempos para la lírica y hay que sacar adelante el país entre todos, y al mismo tiempo:
  • todos los ex-presidentes del gobierno cobran un sueldo vitalicio de 74.580 euros cada uno, más unos 15.000 euros para gastos de oficina y protocolo. Además, pueden ser miembros natos del Consejo de Estado, como lo fue Aznar y lo es Zapatero, por lo que cobran un sueldo adicional de unos 70.000 euros anuales. José María Aznar, el marido de la alcaldesísima y austerísima Ana Botella ―por mal nombre la botella anal, porque donde se mete hace el vacío― tiene unos ingresos personales calculados en 1,5 millones de euros anuales.

  • los diputados cobran de media más de 6.400 euros al mes, eso sin contar infinidad de pluses, dietas y elevadas pensiones blindadas. Un ejemplo, de las noticias de hoy: el Senado gasta un millón de euros en 440 teléfonos de alta gama para sus señorías y ayudantes. ¿Alguien sabe cuántos diputados hay en el Parlamento? ¿o para qué sirve el Senado? ¿cuántos puestos políticos mantenemos? ¿para qué coño los queremos, si ni siquiera son capaces de hacer algo útil cuando es necesario? Y encima, con recochineo.

  • a estos sueldazos legales (o semilegales, por lo menos) hay que sumar todo tipo de chanchullos e incompetencias, al extremo de tomadura de pelo. Por citar uno de los últimos, el gobierno paga a Cascos 190.000 euros por un retrato. En el mismo artículo cuentan que el de José Bono costó 82.600 euros y el de Manuel Marín ―austero él― tan solo 24.780 euros. Del coste total del resto de los retratos no me hago ni una idea.
en conclusión, que las pasamos putas para que un montón de parásitos ―políticos y ralea afín― puedan mantener su nivel de vida habitual, de millonarios. Cada vez que se descubre otra, su única estrategia es decirle a la oposición: «¡y tú más!», así todo el mundo calla y se quedan tan anchos. Y como los ciudadanos intenten sacar los pies del tiesto, porrazo al canto, que para eso pagamos entre todos policía y fuerzas de seguridad, para que los protejan.



ronronea: levina

viernes, 8 de junio de 2012

una iniciativa de valor



en medio de esta crisis salvaje, hay quien le echa imaginación y valor. En el mercado de San Fernando de Lavapiés un grupo de emprendedores ha abierto hace poco un negocio que funciona, y que está dando mucho que hablar: venta de libros al peso.

la filosofía del negocio, según ellos mismos, es básicamente revitalizar los mercados de abastos como centro de vida de los barrios. También pretenden potenciar el reciclaje y el libre acceso a la cultura, mediante la venta de libros usados a bajo precio. De hecho, en su puesto del mercado la cultura se cotiza a 10 euros/kilo. Y están bien surtidos, doy fe, yo misma he hecho una buena caza cuando me acerqué a conocerles.


más información:
la casquería (web oficial)
medio kilo de literatura, por favor (El País, 25/05/12)
se venden libros a 10 euros el kilo (La Vanguardia TV, 03/06/12)
la casquería, libros al peso (mugutu.com)

(foto de cabecera, cortesía de desdevaladilene)

ronronea: claudia

domingo, 3 de junio de 2012

algo más sobre Madrid


Juan Berrio, un estupendo ilustrador, nos ha sorprendido con este simpático booktrailer, que promociona la última entrega de su muy recomendable serie sobre las plazas de Madrid.


esta misma editorial ha publicado además dos preciosos libros de ilustraciones sobre Madrid: El Rastro de Alfredo y Gran Vía de Miguel Navia.




y aprovecho la excusa para recuperar el chotis que versionaran Ariel Rot & The Cabriolets, con ocasión del centenario de la Gran Vía. Ya sé que es antiguo pero me sigue encantando, esa mezcla de tradición, modernidad e ironía me parece, de una extraña manera, muy de la ciudad.



el resto de los promocionales de la serie, que tampoco están mal:
Campaña de turismo 2010 "Cuando vengas a Madrid"
Centenario de Gran Vía: "Cuando vengas a Madrid..."

ronronea: claudia

jueves, 24 de mayo de 2012

un par de propuestas culturales

ahora mismo coinciden en Madrid dos exhibiciones que me parecen interesantes, y además bien desarrolladas en Internet, de modo que las amigas y amigos de otras ciudades también puedan disfrutar de ellas.


GRANDES ENCUADERNACIONES EN LAS BIBLIOTECAS REALES
(S.XV-XXI)

en el Palacio Real de Madrid, hasta el 2 de septiembre.

una espectacular selección de encuadernaciones históricas, procedentes de las bibliotecas del palacio real, el monasterio de El Escorial, las Huelgas, las Descalzas y la Encarnación.

VER LA EXPOSICIÓN ONLINE:





LAS ARTES DE PIRANESI
en el CaixaForum de Madrid, hasta el 9 de septiembre.

un recorrido hipnótico por la obra de Piranesi a través de más de 250 grabados, desde la primera serie de láminas realizada en 1743 ―Prima Parte di Architteture e Prospettive, Primera parte de arquitecturas y perspectivas― hasta sus últimos trabajos en la década de 1770, dedicados a estudios de objetos y mobiliario. Además la exposición ofrece alguna que otra sorpresa, como los ocho prototipos desarrollados por Factum Arte, o su impresionante versión de las cárceles imaginarias en 3D.

VER LA EXPOSICIÓN ONLINE:

ronronea: claudia

miércoles, 16 de mayo de 2012

el origen mítico de Madrid (3 de 3)



cuando la ciudad estuvo terminada dispusiéronse a consagrarla a los dioses, pero entonces surgió la discordia, pues mientras los primeros que habían hablado con Ocno Bianor aceptaban al dios Apolo, del cual Ocno había sido mensajero, los llegados de la sierra querían mantenerse fieles al culto de los toros y los verracos de piedra. Para evitar la discordia, Ocno suplicó a Apolo que se manifestara y le iluminase con su sabiduría. Tras hacer oración se reclinó en el lecho y se quedó profundamente dormido. Entonces vino Apolo a su sueño y le dijo:

―La ciudad debe ser consagrada a la diosa Metragirta, llamada también Cibeles, que es la diosa de la Tierra, hija de Saturno, y que lleva un disco de oro en la mano, y a la que también se llama «la buena diosa».
Después añadió Apolo:
―Tu momento ha llegado. Si ahora ofreces tu vida, cesará la discordia y la ciudad se habrá salvado. Si no lo haces así, tus hombres se matarán unos a otros y la ciudad se perderá.

Cuando Ocno Bianor se despertó de su sueño reunió a los ancianos y les dijo:
―La voluntad de los dioses se ha manifestado durante mi sueño. ―Y les explicó cuanto le había dicho Apolo. Y añadió―: Ahora debo morir, y para ello habéis de abrir un profundo pozo en el que me sepultaré vivo. Cuando yo haya muerto tendréis la confirmación de cuanto os he dicho, y terminará pacíficamente vuestra discordia.


Cavaron entonces un profundo pozo y labraron una gigantesca piedra para taparlo. Cuando todo estuvo dispuesto, Ocno Bianor se purificó con abluciones, ciñó a su frente una corona de flores silvestres, que ató con una cinta, y tras abrazar a los ancianos descendió al fondo del oscuro pozo, que inmediatamente cubrieron con la losa. Todo el pueblo permaneció sentado alrededor del pozo durante una luna, esperando el milagro. Allí comían y dormían, y el resto del tiempo lo dedicaban a cánticos fúnebres y a la oración. La última noche de aquella luna se desató una terrible tormenta, y al resplandor de los relámpagos vieron todos descender desde las cumbres del Guadarrama una nube en forma de carro sobre el que se adivinaba, vagamente modelada, la figura de una mujer, que identificaron como Metragirta, la madre de los dioses. Los carpetanos cayeron de rodillas y humillaron el rostro en la tierra, porque no se puede mirar de frente a los dioses. Entonces se sintió temblar la tierra y cayó del cielo una espesa cortina de lluvia, que obligó a todos a dispersarse y refugiarse en sus casas.

A la mañana siguiente, cuando acudieron a ver el pozo donde estaba sepultado Ocno Bianor, la losa había desaparecido, y en su lugar había nacido la hierba y las flores. Desde entonces la ciudad se llamó Metragirta en honor de la diosa, nombre que con el tiempo se convertiría en Magerit, y más tarde en Madrid. La ciudad pasó buenas y malas épocas, pero nunca desapareció ni desaparecerá, tal como Apolo prometió a Ocno Bianor y éste a los que se llamaban carpetanos.

visto en: Leyendas y misterios de Madrid, José Mª de Mena, Plaza & Janés, Barcelona, 1989

el resto de la historia:
el origen mítico de Madrid (1 de 3)
el origen mítico de Madrid (2 de 3)

ronronea: claudia

martes, 15 de mayo de 2012

el origen mítico de Madrid (2 de 3)



Ocno Bianor vivió maravillosas aventuras durante su piadoso viaje: pasó los Alpes en invierno y durmió durante tres días y tres noches en una cueva, abrazado a un oso feroz que le dio calor con su cuerpo; un jabalí le guió mansamente hasta un valle donde encontró frutas para saciar su hambre; un cuervo le avisó que unos sanguinarios bandidos le esperaban para matarle. Durante más de diez años vagó cruzando ríos y montañas, se detuvo en aldeas donde enseñó a las tribus salvajes a fundir el hierro para hacer arados, observó el curso de los vientos y las nubes para predecir las cosechas y, guiado por las estrellas, llegó por fin a un lugar donde se le manifestó nuevamente el dios Apolo.

―Tu peregrinación ha terminado ―le dijo el dios, que ya no llevaba en la mano el arco con que disparaba sus flechas contra los espíritus de la peste.
―¿Puedo entonces regresar a mi ciudad de Mantua?
―Tu ciudad ya no es tu ciudad. Tu madre ha muerto hace ya tiempo, y tu reino ha sido ocupado por los romanos. Pero la felicidad de tu pueblo está asegurada por los dioses.
―Entonces, ¿qué debo hacer?
―Fundar aquí una nueva ciudad, poblarla y ofrecerla a los dioses.
―¿Y cómo podré hacer para que esta ciudad sea también feliz?
―Para que tu nueva ciudad sea feliz habrás de ofrecerle tu vida. Solamente cuando tú hayas muerto se habrá asegurado la pervivencia de tu ciudad por tantos siglos como vivan los mismos dioses.


Al despertar de su sueño Ocno Bianor miró a su alrededor, viendo un paisaje hermoso y apacible, con abundancia de agua y vegetación, de encinas y madroños. Diseminados por los montes circundantes había pequeños grupos de chozas habitadas por gente de condición amable, que se ocupaba en el pastoreo. Ocno Bianor habló así con el jefe de los ancianos:

―¿Quiénes sois, de dónde venís y cómo habéis llegado aquí?
―Nuestro pueblo es la raza de los carpetanos, y procedemos del Oriente. Nos llamamos carpetanos, que significa «los sin ciudad». Nuestros antepasados vinieron hace largo tiempo y se establecieron en esta península, donde construyeron grandes ciudades en la costa. Pero después llegaron otros pueblos y nosotros perdimos nuestra patria y nos refugiamos aquí, en el interior. Por eso nos llamamos «los sin ciudad».
―¿Y por qué no habéis fundado otra ciudad como la que perdisteis?
―Porque según nuestros sacerdotes, debemos esperar hasta que recibamos una señal de los dioses.
―Los dioses ya han decidido vuestra suerte ―replicó Ocno Bianor―. El dios más poderoso, el que dispara las flechas de su arco para ahuyentar a los espíritus de la peste, el hijo de Zeus y de Latona, el hermano de Diana, la que de noche guía la luna y durante el día caza en las florestas y en los bosques, me ha visitado ordenándome fundar aquí una ciudad para vosotros.
―¿Para nosotros o para ti? ―murmuró desconfiado el anciano.
―Para vosotros, porque el mismo dios Apolo me ha anunciado que yo no podré reinar en ella. El dios me ha dicho que si quiero que la ciudad pueda vivir feliz, habré de ofrecerle mi vida.


Aceptaron los ancianos la propuesta de Ocno Bianor, y en seguida llamaron a las tribus de carpetanos que estaban dispersas por toda la comarca, desde el río Tajo, llamado Tagus Aurifer porque llevaba en su corriente pepitas de oro, hasta las blancas sierras de Guadarrama; desde los altos de las navas hasta la llanura que se pierde por el Oriente. Poco a poco, valiéndose de adobes cocidos al sol, trazaron el recinto de la muralla. Y dentro del recinto construyeron sus casas, un palacio y un templo, tal como había sido las ciudades de sus antepasados. También hicieron algunas casas de piedra para los ancianos y sacerdotes.

el resto de la historia:
el origen mítico de Madrid (1 de 3)
el origen mítico de Madrid (3 de 3)

ronronea: claudia

lunes, 14 de mayo de 2012

el origen mítico de Madrid (1 de 3)



la guerra de Troya ha finalizado. Sus habitantes, asesinados o sometidos a la más dura esclavitud, templos y palacios consumidos por las llamas, ríos de sangre corriendo por las calles de la hermosa ciudad de Ilión. El príncipe troyano Eneas, llevando sobre los hombros a su anciano padre Anquises y en compañía de un reducido grupo de leales logra llegar al puerto donde, apoderándose de una de las naves, emprende la desesperada aventura de encontrar una nueva patria. Tras recalar en Cartago arribó en la península itálica, donde fundó una ciudad que sería el germen del Imperio romano. Menos afortunado que Eneas, el príncipe Bianor no pudo encontrar ninguna nave en el puerto, así que tuvo que abrirse paso a pie a través de la Grecia asiática hasta la Grecia europea, llegando finalmente a Albania, donde fundó un reino. Este Bianor era el hijo de otro Bianor que en la guerra de Troya sucumbió en lucha singular frente a Agamenón.

En Albania, pasado el tiempo falleció Bianor y heredó el trono su hijo Tiberis, llamado también Silvio, que murió ahogado en un río, y que por sus buenas acciones y prudente reinado fue elevado a los altares como semidiós. Este Tiberis/Silvio había tenido dos hijos, uno en legítimo matrimonio, heredero del reino, y el otro con una aldeana llamada Manto o Mantío. A este último le puso el nombre de Bianor, en recuerdo de su antepasado troyano, y para evitar una guerra fraticida por la sucesión el prudente rey colmó de riquezas a su madre con la condición de que abandonara el reino para siempre. Así, Manto y el niño emprendieron viaje hacia el norte de Italia, donde fundaron la ciudad que hoy llamamos Mantova o Mantua.

Cuando el niño creció y se hizo un hermoso joven, su madre quiso entregarle el reino de Mantua, pero Bianor lo rechazó diciendo que se le había aparecido en un sueño el dios Apolo arrojando flechas sobre la ciudad, y que cuando él le interrogó por qué lo hacía, el dios le había contestado:

―Disparo mis flechas para matar a los malos espíritus de la epidemia.
―¿Qué epidemia?
―Una peste terrible que destruirá la ciudad, exterminando a sus habitantes.
―¿Y tú, poderoso Apolo, no puedes evitarlo?
―No, solamente puedo intentar luchar contra los espíritus que la traen. Pero hay un medio de impedir la mortandad. Que tú renuncies a reinar y abandones Mantua, dirigiéndote hacia el lugar donde muere el sol. Allí volveré a aparecerme a ti.


La madre del joven se burló del sueño diciendo que había sido el producto de una cena copiosa, pero a los pocos días murieron de una enfermedad desconocida el sacerdote de Apolo, el guardián de las murallas y el jefe de la caballería real, y la reina Manto, comprendiendo entonces que el sueño de su hijo había sido profético, autorizó a su hijo a emprender el viaje para satisfacer al dios Apolo. También le indicó que en lo sucesivo se llamase con el pronombre Ocno, significando así que poseía el don de ver el porvenir en los sueños. De este modo Ocno Bianor partió hacia poniente, con la bendición de su madre y para salvar a su pueblo.

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el origen mítico de Madrid (3 de 3)

ronronea: claudia

domingo, 13 de mayo de 2012

el legado de Leonardo



en su testamento, Leonardo legó sus papeles a Francesco Melzi, uno de sus discípulos, que los llevó consigo a Italia. Allí, Melzi examinó las notas y, seleccionado algunos pasajes, compiló el Tratado de pintura que después se publicara con el nombre del maestro. Pero con el resto no hizo nada. Su hijo y heredero amontonó aquellos papeles en un desván y los olvidó. Cuando un conocido suyo que se había llevado trece manuscritos ofreció devolverlos, el hijo de Melzi no se molestó ni siquiera en recuperarlos.

No obstante, la existencia de los preciosos documentos llegó a otros oídos, y Pompeo Leoni, escultor italiano que trabajaba en Madrid, los adquirió casi todos. Convencido de que su valor comercial aumentaría si los presentaba más ordenadamente, pegó cientos de hojas sueltas formando un álbum del tamaño de un atlas. De ahí su nombre, Códice Atlántico. Con el tiempo, este códice regresó a Italia y fue restaurado, descubriéndose muchas nuevas notas en el proceso, pues Leoni había pegado hasta dos o tres hojas unas con otras, tapando lo que no consideraba importante. En la actualidad se conserva en la Biblioteca Ambrosiana de Milán.


Ya en el siglo XX, fue creciendo la sospecha de que una parte importante del legado de Leonardo quedó en Madrid, donde Leoni falleció en 1608. Se sabía que en el Palacio Real de Madrid hubo alguna vez dos volúmenes, cuya pista se perdió cuando la biblioteca del palacio se incorporó a la Biblioteca Nacional. En 1965, ante la presión de los eruditos, los bibliotecarios emprendieron la caza de papeles. Y allí hallaron dos libros de tamaño corriente, encuadernados en cuero rojo repujado de oro, mal catalogados y colocados fuera de su sitio hacia 1830. Estos volúmenes, conocidos ahora como el Códice Matritense, añaden cerca de setecientas páginas a las seis mil y pico de notas y dibujos de Leonardo que se conocían hasta el momento.


ronronea: claudia

lunes, 20 de junio de 2011

un detalle para atis



¿sabes que tienes un tocayo en el mismísimo centro de Madrid? si te fijas bien en la estatua de la Cibeles, verás que en la parte delantera del carro hay un gran rostro, con un chorro de agua saliendo de su boca. Se trata de Atis, nieto de Cibeles y dios menor de la vegetación. Hay varias versiones sobre este mito, en general vinculadas oscuramente al culto de las Tres Diosas. Por escoger una, transcribo la de Besas (Madrid oculto, La Librería, Madrid, 2007), que es suficiente entretenida y documentada:

la Madre Tierra tuvo un nieto sin saberlo, Atis, de quien se enamoró apasionadamente. Pero su amor no fue correspondido, pues el joven bebía los vientos por otra mujer. Furiosa, la diosa Cibeles ideó un plan para asegurarse de que Atis no sería de ninguna otra mujer: decidió volverlo loco. Sabiéndolo, y totalmente desesperado en vista de su frustrada relación amorosa, Atis huyó a las montañas y se castró, desangrándose hasta morir. Cibeles, arrepentida, le hizo resucitar bajo el aspecto de un pino. Y así, Atis llegaría a ser venerado como el dios de la vegetación, responsable de la muerte y resurrección de la vida vegetal, de ahí que las piñas de las estatuas, así como la vegetación floreciente alrededor del carro sean un recordatorio de aquel acto desesperado y de su resurrección final.
ronronea: levina

jueves, 16 de junio de 2011

Rubiños-1860



hoy voy a contar una historia de libros, de esas que jamás se han escrito, de las que se susurran en las trastiendas de las librerías después de cerrar. Esta la historia de Antonio Rubiños.

Don Antonio fue el último descendiente de una antigua familia de libreros, que se remontaba a 13 ó 14 generaciones. Eran dueños de una librería llamada «Rubiños-1860», ubicada en la calle Alcalá 98, cerca de El Corte Inglés de Goya. Según él, la librería databa nada menos que de 1752, y discutía a la librería San Ginés el honor de ser la más antigua de Madrid (y da igual lo que digan los gremios de libreros, estas dos eran las más antiguas).

además de librería, Rubiños era también editorial. Durante los años del franquismo publicó una cantidad ingente de libros técnicos del MIR (muy buscados por los estudiantes de Escuelas técnicas) y bastante de literatura rusa. En la época se daba por supuesto ―y ya entramos en el movedizo ámbito de los rumores― que el dueño estaba vinculado al KGB, viajaba constantemente a la URSS, aunque por algún misterioso motivo aparentemente nunca tuvo problemas con el régimen franquista, ni con los comunistas tampoco.

yo llegué a conocer la librería. Un gran escaparate a la calle y un sótano con literatura menor, hasta ahí todo normal. Pero si tenías los contactos adecuados, podías llegar a subir al primer piso, a través del portal adyacente. Te abría la puerta una mujer de mediana edad, que siempre parecía malhumorada, y ¡bienvenida al paraíso! salas y salas repletas de libros, en ruso, español y bilingüe, autores y títulos que en aquella época no era posible encontrar en ningún otro lugar.

la historia tiene un final triste. Tras una terrible desgracia familiar, de la que nunca se recuperó, Don Antonio vendió la librería a El Corte Inglés poco antes de fallecer, en el año 2003, con la única condición de mantener sus preciosas estanterías de roble. Por supuesto los grandes almacenes las desmantelaron inmediatamente, y pusieron en el local su agencia de viajes. A día de hoy, lo único que queda de la familia Rubiños es una pequeña vitrina dedicada al fondo de la sección de libros de El Corte Inglés de Goya, en la primera planta del antiguo Galerías Preciados.

más información:
Conversación con Antonio Rubiños, librero y editor (estacionmir.com)
El librero que llegó hasta Moscú (El País, 08/06/1998)
«Rubiños-1860» deja la calle Alcalá (ABC, 29/01/2004)
Da qué pensar, por Don Clorato (proscritos.com)

ronronea: claudia

lunes, 16 de mayo de 2011

accidente aéreo



esta impresionante estatua se encuentra en pleno centro de Madrid, en Milaneses 3 esquina con Mayor. Está hecha de bronce ―pesa más de 300 kilos―, y tiene el aspecto de un ángel de grandes alas cayendo de cabeza sobre el balcón techado del último piso. Según su autor, Miguel Ángel Ruiz, representa «a un ser que ha estado sobrevolando la península desde tiempos inmemoriales. Inesperadamente, en el curso de su vuelo, se topa con el moderno Madrid de los rascacielos y se estrella contra uno de sus edificios».

ronronea: alia