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viernes, 7 de junio de 2013

los versículos satánicos




en el año 610 Mahoma, un mercader de cuarenta años de la tribu Quraysh, estaba dedicado a sus meditaciones anuales en los alrededores de La Meca cuando fue poseído por el ángel Jibra’el, cuya presencia llenaba todo el cielo, se mirara donde se mirara. El ángel le ordenó: «Recita», y a pesar de sus titubeos, Mahoma empezó a componer el Qur’an (Corán). Durante los veinte años siguientes, Mahoma se vería periódicamente dominado por esa visión, a medida que las ayas y suras que componían el Corán iban transmitiéndose al mundo a través de sus labios.

la tribu pagana Quraysh adoraba a un dios llamado al-Llah, junto con sus esposas, al-Lat, al-Uzza y Manat. Gracias a los contactos comerciales con comunidades judías y cristianas, a las que se referían como «los pueblos del libro», los árabes cobraron viva conciencia de que ellos nunca habían recibido semejante revelación inmediata de Dios. Los cautivadores y bellos versículos del Corán no podían tener una fuente que no fuera divina: el propio Mahoma les respondía a los escépticos que preguntaban por qué él no podía hacer milagros que el Corán era ya bastante milagro. Además de proporcionarles un texto sagrado, a medida que el Corán se desarrollaba, brindaba a los árabes un mito etiológico, una historia de los orígenes que los vinculaba con la presencia histórica del «Dios Uno».

tanto judíos como cristianos remontaban su relación con Dios hasta Abraham, a través de su hijo Isaac. Sin embargo, Abraham tenía un hijo mayor, Ismael, fruto de la unión con su concubina egipcia Hagar. Ismael y Hagar fueron expulsados por Sara, mujer de Abraham, y Dios les dio a ambos su bendición: al igual que la estirpe de Isaac, Ismael «formaría una gran nación» y el Señor «multiplicaría su semilla». Luego, Ismael desaparece del Pentateuco, olvidada su nación y su semilla. El Corán tiró de ese hilo suelto e hizo pasar a los Quraysh por la tribu abrahámica aborigen.

a medida que esta nueva religión monoteísta iba cobrando fuerza, los seguidores de Mahoma memorizaban versículos y capítulos. Tras la muerte del Profeta, el primer y el segundo califas (el cuñado y lugarteniente de Mahoma, Abu Bakr, y Omar, que al principio había estado dispuesto a matar a Mahoma, antes de una conversión damascena) reunieron el texto y lo pusieron por escrito. El tercer califa, Otmán, fijó una versión estándar del Corán y destruyó todas las demás variantes.

al mismo tiempo circulaban un gran número de dichos acerca del Profeta y de su vida. Estos hadith fueron escrupulosamente estudiados por los eruditos, deseosos de establecer la autenticidad de los aforismos que habían sido recogidos por los más próximos a Mahoma. De manera similar, los primeros testimonios escritos de la vida de Mahoma fueron promovidos por los isnad, citas de autoridades que decían dónde había encontrado el historiador cada incidencia particular, a modo de precursores de la nota a pie de página.

según algunos de los más notables biógrafos de Mahoma ―al-Waqidi, Ibn Sa’d (que era un escriba de Waqidi), al-Tabari e Ibn Ishaq (este último según la reconstrucción de Alfred Guillaume)― en una ocasión el espíritu maligno Shaitán logró interpolar algunos versículos que parecían hacer concesiones al politeísmo de los Quraysh. Dichos versículos, correspondientes a la sura 53, sancionaban el culto de al-Lat, al-Uzza y Manat como diosas intercesoras intermedias. Pese a que semejante compromiso habría resuelto el conflicto entre los Quraysh y Mahoma, éste se retractó y la sura corregida hizo una condena explícita de las diosas como «nada más que los nombres que vosotros mismos les habéis puesto.»

el pasaje en cuestión, a partir de 53:19 (sura 53, versículo 19), dice:
¿Habéis pensado en Al-Lat y Al-'Uzza
y Manat, la tercera, la otra?
Estos son los exaltados gharāniq, cuya intercesión se esperaba.
¿Para nosotros los varones y para Él las hembras?
Sería un reparto injusto.
No son sino nombres que habéis puesto, vosotros y vuestros padres, a los que Dios no ha conferido ninguna autoridad. No siguen sino conjeturas y la concupiscencia de sus almas, siendo así que ya les ha venido de su Señor la Dirección.

el versículo subrayado fue eliminado de la versión moderna del Corán, de modo que el sentido inicial de los versículos 19 y 20 quedara anulado por los versículos siguientes.

así que estrictamente hablando los versículos satánicos originales, inspirados por Shaitán a Mahoma, serían estos tres:
¿Habéis pensado en Al-Lat y Al-'Uzza
y Manat, la tercera, la otra?
Estos son los exaltados gharāniq, cuya intercesión se esperaba.

visto en: La biblioteca de los libros perdidos (Stuart Kelly, 2007)

ronronea: claudia

lunes, 2 de julio de 2012

Les Diableries



Les Diableries son una serie de tarjetas estereoscópicas publicadas en París entre 1860 y 1900. Su originalidad estriba en dos aspectos: temática y tecnología.

Les Diableries representan un mundo imaginario poblado de demonios, sátiros, ninfas y esqueletos, muchas veces presididos por Satán, y en su mayoría disfrutando de los placeres de la vida. Al parecer, se trataría de una sátira de la corrupción y los excesos del Segundo Imperio francés.

las escenas representadas en estas diablerías fueron esculpidas en barro, sobre una mesa, y posteriormente se fotografiaron con una cámara stereo. El resultado se imprimió en fino
papel a la albúmina, aplicándose acuarelas en la parte posterior de las impresiones, y enmarcándose todo el conjunto en cartón grueso sin respaldo. El resultado ―preparado para ser visto a través de un estereoscopio― es una escena en tres dimensiones, que se colorea de manera sorprendente al encender una luz detrás.


los ojos de los esqueletos resaltan tanto contra la luz porque están perforados y rellenos con gel o barniz de color rojo y verde. Se puede ver un ejemplo interactivo aquí, o también pasando el ratón por encima de esta imagen:


por lo herético y subversivo de las imágenes, Les Diableries fueron publicadas de manera anónima. Se sabe que participaron en su ejecución Alfred Louis Habert, Pierre Adolfo Hennetier y Luis Edmundo Cougny. La serie original, que data de 1861, fue publicada originalmente por Benjamin Francois Lamiche, y adaptada y ampliada por el editor Adolph Block. Block llegó a publicar en total unas 72 tarjetas. Más tarde, un competidor de Block llamado Jules Marinier editará muchas más tarjetas, con la misma temática y calidad inferior. En la actualidad, las diablerías catalogadas no llegan a 150.

y una curiosidad bibliográfica: el único libro que se ha publicado sobre este tema es un volumen francés muy raro titulado La Vie Quotidienne Chez Satan à la Fin du 19e Siècle (Jac Remise, Balland, 1978). Se puede encontrar de segunda mano, con un precio que oscila entre los 300 y los 400 dólares.

EDITO para dejar este espectacular link sobre el tema, de la London Stereoscopic Company: http://www.londonstereo.com/diableries/diabs-series-A.html. Pulsando sobre los nombres de Les Diableries que aparece subrayados, se pueden ver excelentes reproducciones de las escenas a gran tamaño, y como se iluminan con un foco de luz detrás.

ronronea: levina







domingo, 1 de julio de 2012

el infierno de la biblioteca



durante la década de 1830, aquellas obras impresas «contrarias a la moral» fueron separadas del resto de las colecciones de la Biblioteca Nacional de Francia (BNF) y reunidas para formar una colección aparte, que se llamó l’enfer de la bibliothèque (el infierno de la biblioteca). Al restringirse el acceso a este tipo de obras, l’enfer se convirtió en un lugar mítico, objeto de todas las curiosidades y todas las fantasías. Desde entonces la BNF tan solo ha abierto una vez su infierno al público, en el año 2007, cuando se exhibieron unas 350 obras.

los libros guardados en el infierno de París no corresponden al Index librorum prohibitorum ni a ningún otro índice religioso ni laico, ya que separar estos libros no fue una decisión legislativa, sino de los gestores de la Biblioteca. De hecho, durante mucho tiempo el contenido de l’infer no ha sido consignado en ningún catálogo, hasta que en 1913 Apollinaire elaborara un inventario titulado L'Enfer de la Bibliothèque nationale: icono-bio-bibliographie descriptive, critique et raisonnée, complète à ce jour de tous les ouvrages composant cette célèbre collection.

¿qué contiene l’enfer de la bibliothèque? básicamente documentos, libros e imágenes satíricos y licenciosos, con títulos tan sugerentes como L'éloge des tétons (El elogio de los pezones, 1889), L'odyssée d'un pantalón (El viaje de los pantalones, 1889) o Serrefesse, tragédie-parodie de Louis Pine-à-l'envers (Serrefesse, la tragedia-parodia de Luis Pino-al-revés, 1864). También hay otras muchas curiosidades de época, como fotografías de Auguste Belloc, las primeras filmaciones porno ―destacando el corto de seis minutos L'atelier Gainnette, de 1921―,
antiguas estampas eróticas japonesas y almanaques con listas de las mujeres públicas de París y de los curas sorprendidos in fraganti con ellas. Y autores de reconocido prestigio, entre los que se cuentan Sade, Baudelaire, Mérimée o Verlaine. Algunos de los libros de l'enfer han sido recuperados en fecha reciente por el editor Dominique Leroy.

más información:
el infierno del libro prohibido (El País, 4/12/07)
el infierno de la biblioteca (Iván de la Torre)
París saca a la luz los archivos eróticos de la Biblioteca Nacional (Elianne Ros)

ronronea: levina