en el año 610 Mahoma, un mercader de cuarenta años de la tribu Quraysh, estaba dedicado a sus meditaciones anuales en los alrededores de La Meca cuando fue poseído por el ángel Jibra’el, cuya presencia llenaba todo el cielo, se mirara donde se mirara. El ángel le ordenó: «Recita», y a pesar de sus titubeos, Mahoma empezó a componer el Qur’an (Corán). Durante los veinte años siguientes, Mahoma se vería periódicamente dominado por esa visión, a medida que las ayas y suras que componían el Corán iban transmitiéndose al mundo a través de sus labios.
la tribu pagana Quraysh adoraba a un dios llamado al-Llah, junto con sus esposas, al-Lat, al-Uzza y Manat. Gracias a los contactos comerciales con comunidades judías y cristianas, a las que se referían como «los pueblos del libro», los árabes cobraron viva conciencia de que ellos nunca habían recibido semejante revelación inmediata de Dios. Los cautivadores y bellos versículos del Corán no podían tener una fuente que no fuera divina: el propio Mahoma les respondía a los escépticos que preguntaban por qué él no podía hacer milagros que el Corán era ya bastante milagro. Además de proporcionarles un texto sagrado, a medida que el Corán se desarrollaba, brindaba a los árabes un mito etiológico, una historia de los orígenes que los vinculaba con la presencia histórica del «Dios Uno».
tanto judíos como cristianos remontaban su relación con Dios hasta Abraham, a través de su hijo Isaac. Sin embargo, Abraham tenía un hijo mayor, Ismael, fruto de la unión con su concubina egipcia Hagar. Ismael y Hagar fueron expulsados por Sara, mujer de Abraham, y Dios les dio a ambos su bendición: al igual que la estirpe de Isaac, Ismael «formaría una gran nación» y el Señor «multiplicaría su semilla». Luego, Ismael desaparece del Pentateuco, olvidada su nación y su semilla. El Corán tiró de ese hilo suelto e hizo pasar a los Quraysh por la tribu abrahámica aborigen.
a medida que esta nueva religión monoteísta iba cobrando fuerza, los seguidores de Mahoma memorizaban versículos y capítulos. Tras la muerte del Profeta, el primer y el segundo califas (el cuñado y lugarteniente de Mahoma, Abu Bakr, y Omar, que al principio había estado dispuesto a matar a Mahoma, antes de una conversión damascena) reunieron el texto y lo pusieron por escrito. El tercer califa, Otmán, fijó una versión estándar del Corán y destruyó todas las demás variantes.
al mismo tiempo circulaban un gran número de dichos acerca del Profeta y de su vida. Estos hadith fueron escrupulosamente estudiados por los eruditos, deseosos de establecer la autenticidad de los aforismos que habían sido recogidos por los más próximos a Mahoma. De manera similar, los primeros testimonios escritos de la vida de Mahoma fueron promovidos por los isnad, citas de autoridades que decían dónde había encontrado el historiador cada incidencia particular, a modo de precursores de la nota a pie de página.
según algunos de los más notables biógrafos de Mahoma ―al-Waqidi, Ibn Sa’d (que era un escriba de Waqidi), al-Tabari e Ibn Ishaq (este último según la reconstrucción de Alfred Guillaume)― en una ocasión el espíritu maligno Shaitán logró interpolar algunos versículos que parecían hacer concesiones al politeísmo de los Quraysh. Dichos versículos, correspondientes a la sura 53, sancionaban el culto de al-Lat, al-Uzza y Manat como diosas intercesoras intermedias. Pese a que semejante compromiso habría resuelto el conflicto entre los Quraysh y Mahoma, éste se retractó y la sura corregida hizo una condena explícita de las diosas como «nada más que los nombres que vosotros mismos les habéis puesto.»
el pasaje en cuestión, a partir de 53:19 (sura 53, versículo 19), dice:
¿Habéis pensado en Al-Lat y Al-'Uzza
y Manat, la tercera, la otra?
Estos son los exaltados gharāniq, cuya intercesión se esperaba.
¿Para nosotros los varones y para Él las hembras?
Sería un reparto injusto.
No son sino nombres que habéis puesto, vosotros y vuestros padres, a los que Dios no ha conferido ninguna autoridad. No siguen sino conjeturas y la concupiscencia de sus almas, siendo así que ya les ha venido de su Señor la Dirección.
el versículo subrayado fue eliminado de la versión moderna del Corán, de modo que el sentido inicial de los versículos 19 y 20 quedara anulado por los versículos siguientes.
así que estrictamente hablando los versículos satánicos originales, inspirados por Shaitán a Mahoma, serían estos tres:
¿Habéis pensado en Al-Lat y Al-'Uzza
y Manat, la tercera, la otra?
Estos son los exaltados gharāniq, cuya intercesión se esperaba.
visto en: La biblioteca de los libros perdidos (Stuart Kelly, 2007)
ronronea: claudia


















