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viernes, 31 de enero de 2014

lecturas dispersas 3


LA RUTA CRUEL. VIAJE POR TURQUÍA, PERSIA Y AFGANISTÁN
de Ella Maillart
(Labor, 1962, 259 pag.)


a mediados de 1938 Ella Maillart conoce a Annemarie Schwarzenbach, y juntas emprenden camino en un viejo Ford, atravesando Italia, Yugoslavia, Bulgaria, Turquía, Turkestán, Irán y Afganistán. Un intenso viaje que tiene como fondo la destrucción de Europa y de la propia Annemarie, que lucha contra su tormento interior y contra su adicción a la morfina.

Maillart escribió el relato de este viaje, disfrazando la identidad de su compañera bajo el nombre de Christine. Con una prosa sencilla y amena, fácil de leer, la autora va alternando anécdotas del viaje con un dibujo asombrosamente íntimo de la psicología de Annemarie, que coincide de manera casi sospechosa con la visión de
la aburrida biografía novelada por Melania Mazzucco.

sólo añadir que la edición de Labor es preciosa, con mapas en las guardas y ese papel antiguo que amarillea al paso del tiempo, y que he recibido un ejemplar en perfecto estado de la librería Alcaná, envuelto con un cariño que me ha emocionado.

el resto de la serie:
lecturas dispersas
lecturas dispersas 2

ronronea: levina



martes, 31 de diciembre de 2013

el reloj de la Puerta del Sol




si alguien no conoce el reloj de la Puerta del Sol es que es noruego. Ahí colocado, en el kilómetro cero del país, con su péndulo de 3 metros y con su bola bajando en el comienzo de cada día. Dando las horas, imperecedero, desde hace más de ciento cuarenta años.

el 6 de noviembre de 1866 su creador, el relojero leonés José Rodríguez Losada, comenzó a montarlo ante el pasmo general de la concurrencia madrileña. Era muy grande, muy bonito y había venido directo de Londres.

y llegó de Londres porque el relojero Losada, un liberal exiliado, lo construyó allí para luego regalarlo a la reina Isabel II y al pueblo de Madrid. Se decidió colocarlo en la sede del Ministerio de la Gobernación, lo cual dio lugar a bastantes chuflas, porque al principio el reloj no funcionaba con demasiada precisión y enseguida le sacaron coplillas. Ésta tiene guasa:
Ese reló tan fatal
que hay en la Puerta del Sol,
dijo un turco a un español,
¿por qué funciona tan mal?
Y el turco con desparpajo
contestó cual perro viejo:
este reló es el espejo,
del gobierno que hay debajo.

dicen los expertos que la maquinaria es una maravilla. Cualquiera de sus piezas se puede cambiar sin tener que desmontar el reloj, y tiene sonería, no sólo de horas, sino de cuartos, lo cual es muy raro pero también muy divertido el día de Nochevieja. El reloj de la Puerta del Sol lleva sonando así casi siglo y medio, y todavía muchos se hacen un lío con los cuartos, las uvas y las campanadas.

es también uno de los más precisos del mundo, porque sólo se retrasa cuatro segundos al mes, y esto no lo pueden decir todos los relojes. Pero sepan una cosa: en Nochevieja, el reloj de la Puerta del Sol tiene truco. Todos los finales de año se manipula la maquinaria para que el ritmo de las doce campanadas sea más lento y dé tiempo a comerse las uvas, truco este que no se empleó en la Nochevieja de 1996 por un fallo de comunicación entre los técnicos, con lo cual media España acabó atragantada porque fue imposible comerse las uvas a tal velocidad. Es trampa, sí, pero una trampa bienintencionada.


(Nieves Concostrina, Menudas historias de la historia)

ronronea: big cat

domingo, 22 de diciembre de 2013

tengo amigos cuya sociedad me es en extremo agradable




tengo amigos cuya sociedad me es en extremo agradable. Son de todas las edades y de todos los países. Se han distinguido, a la vez, sobre el campo de batalla y en el silencio del gabinete, y han obtenido grandes honores por sus conocimientos de las ciencias. Es fácil llegar a ellos, porque siempre están a mi servicio y les admito a mi lado, o los despido cuando me place. Jamás son importunos, y responden a todas mis preguntas inmediatamente. Algunos me refieren los hechos de otros tiempos; otros me revelan los secretos de la naturaleza. Éstos me enseñan a vivir, aquéllos a morir. Unos, con su jovialidad, destierran mis cuidados, alegran mi espíritu; otros, me dan la fuerza del alma y me enseñan la importante lección de no contar sino conmigo mismo. Rápidamente me abren los variados senderos de todas las artes y de todas las ciencias, y puedo fiarme de sus informes tranquilamente en todas circunstancias. A cambio de todos estos servicios, solamente me exigen que les preste una habitación conveniente en un rincón de mi modesta morada, en donde puedan descansar en paz, porque a estos amigos seduce más la paz de un tranquilo retiro que los ruidos del mundo.

(Petrarca)


ronronea: claudia

jueves, 12 de diciembre de 2013

humor entre líneas 10













el resto de la serie:
humor entre líneas
humor entre líneas 2
humor entre líneas 3
humor entre líneas 4
humor entre líneas 5
humor entre líneas 6
humor entre líneas 7
humor entre líneas 8
humor entre líneas 9

ronronea: claudia

lunes, 2 de diciembre de 2013

el librero asesino de Barcelona




al atardecer del 28 de julio de 1827 tres viajeros de nacionalidad francesa descendieron de la diligencia de Perpignan, frente al Hotel de las Cuatro Naciones, en las Ramblas barcelonesas. Se trataba de monsieur Charles Nodier, eminente escritor, miembro de la Academia Francesa y bibliotecario del Arsenal de París, su esposa y su hija.

la llegada de tan ilustre visita no pasó inadvertida en la ciudad. Al poco rato se personó en el hotel el general Conde de Raiset, comandante en jefe de las tropas francesas que ocupaban entonces Barcelona, para indagar sobre las intenciones de Nodier, que no eran otras que aprovechar las circunstancias políticas para obtener a buen precio ―hay quien diría saquear― las riquezas bibliográficas del país, especialmente las expropiadas de bibliotecas conventuales. A tal propósito, Nodier visitó todos y cada uno de los puestos de lance de las Arcadas de los Encantes, sin obtener éxito en su empeño, y al cabo de tres días hubo de regresar defraudado a París.



el domingo 23 de octubre de 1836, el periódico parisino Gazette des Tribunaux, Journal de Jurisprudence et des débats judiciaires, Feuille d'Annonces légales (Nº 3.465) publicó por vez primera la relación del proceso de Fray Vicents, ex-monje de Poblet convertido en librero en los Encantes de Barcelona y arrastrado al asesinato «por la funesta exaltación de su amor a los libros». La revista presentaba el texto como enviado desde la Ciudad Condal por un corresponsal particular, pero en realidad se trataba de lo que los italianos denominan un pasticcio, una superchería literaria escrita por un autor anónimo, que se tuvo por verídica durante más de cien años.



por aquella misma época estudiaba quinto año de bachillerato en el Collège Royal de Rouen un muchacho de catorce años aficionado a la literatura, llamado Gustave Flaubert. El jovencísimo Gustave, sugestionado por la historia del librero Vicents, escribió sobre él un cuento llamado Bibliomanie, que conservaría celosamente oculto durante toda su vida y sólo vería la luz tras el fallecimiento del autor, en 1910, cuando el editor Conrad publicó todos los escritos primerizos de Flaubert.




la leyenda del librero asesino es uno de los escasos mitos románticos ambientados en Barcelona. Fue magistralmente documentado por don Ramon Miquel i Planas, el gran referente de la bibliofilia catalana. Quizá la edición más recomendable y accesible sea la de Josep Sarret (El librero asesino de Barcelona, Montesinos, 1991). Voy a mencionar también la edición que ha preparado la editorial Gadir para estas Navidades, que trae como novedad unas divertidas ilustraciones de Marcos Morán.

ronronea: claudia



miércoles, 2 de octubre de 2013

humor entre líneas 9













el resto de la serie:
humor entre líneas
humor entre líneas 2
humor entre líneas 3
humor entre líneas 4
humor entre líneas 5
humor entre líneas 6
humor entre líneas 7
humor entre líneas 8
humor entre líneas 10

ronronea: claudia

lunes, 23 de septiembre de 2013

la copla de las tres amigas



visto en : Bollo sapiens (facebook)


y ya que estoy en ello, aprovecho la ocasión para recuperar un vídeo maravilloso, que siempre logra arrancarme una sonrisa. En The Central Rappahannock Regional Library, al este de Virginia (Estados Unidos), las bibliotecarias protagonizaron este videoclip de manera totalmente amateur para apoyar las bibliotecas y la lectura, en especial frente a los presupuestos ajustados. Recomiendo mucho verlo en tamaño grande, a toda pantalla (ellas están muy, muy simpáticas)




BOOKS WILL SURVIVE!! CLARO QUE SÍ!!


ronronea: levina

sábado, 13 de julio de 2013

de libros, gatos y vacaciones




hay libros que no son libros. Sí, tienen cubierta, páginas impresas y encuadernadas como los otros libros, pero este tipo especial al que me refiero no cae en nuestras manos para leerlo, sino para saborearlo como un dulce exótico, para atesorarlo con avaricia de coleccionista.

Vida y opiniones filosóficas de un gato, de Hippolyte Taine, es uno de estos libros para gourmets del papel. He de confesar que, aunque tiene apenas sesenta páginas, lo he leído y releído varias veces sin darme cuenta, y todavía no logró decidir si contiene alguna profunda verdad de la vida o se trata sencillamente de un brillante ejercicio de humor negro. Lo que sí puedo asegurar es que es gatuno, no puede ser más gatuno:

el que come es feliz; el que digiere es más feliz; el que dormita mientras digiere es aún más feliz. Todo lo demás no es más que vanidad e impaciencia de espíritu. Ciertamente si el mundo es un gran Dios bienaventurado, como dicen nuestros sabios, la tierra debe ser un vientre inmenso ocupado por toda la eternidad en digerir las criaturas y calentar su redonda piel al sol.

y como es verano, hace calor y estoy de vacaciones, voy a seguir los sabios consejos de mi compadre y ausentarme por una temporada, con el firme propósito de comer y dormitar al sol mientras el tiempo lo permita. Como de costumbre amenazo con volver, salvo fuerza mayor, aunque no sé exactamente cuando.




ronronea: big cat

jueves, 20 de junio de 2013

un paseo por la Venecia de Manuzio




Aldo Manuzio es un producto cultural totalmente coherente con su ciudad adoptiva, Venecia, que en aquellos años era una formidable potencia artística. Veamos algunas muestras. Mientras Aldo frecuenta el taller de Andrea Torresani (asociado a la viuda del gran Nicolas Jenson, un francés absolutamente magistral en la historia de la imprenta, activo en Venecia de 1470 a 1482 y a quien Manuzio por poco no llegó a conocer), con el propósito de conocer las reglas fundamentales del oficio tipográfico, Pietro y Tullio Lombardo construyen por su parte la fantástica iglesia de Santa Maria dei Miracoli (1481 a 1489), considerada una de las joyas más valiosas de la arquitectura religiosa renacentista, alternando tan excelsa labor con la reconstrucción del Palazzo Ducale, que había destruido parcialmente el fuego pocos años antes.




mientras tanto, Giovanni Bellini pinta algunas de sus obras maestras, como por ejemplo la Sacra Conversazione (1490) que se conserva en la Galleria dell’Accademia, diestramente pintada con la revolucionaria técnica al óleo que acababa de enseñar a sus paisanos Antonello da Messina. Según Vasari, «la dulzura de la luz baña una composición rigurosa» y, ciertamente, es una de las piezas más solemnes de la producción de Bellini, junto a la versión del mismo tema en forma de tríptico que preside, todavía hoy, el complejo religioso que se inauguró en 1492 en Santa Maria Gloriosa dei Frari, verdadero panteón de las glorias de Venecia.





esos años en que Manuzio lucha para poner a punto su imprenta son, también, los de la eclosión definitiva de otro gran artista: Vittore Carpaccio. Precisamente de 1490 a 1496 pinta un ciclo impresionante e insólito en la producción de la época: nueve lienzos monumentales, dedicados a relatar la leyenda de santa Úrsula de una forma que se ha convertido con los años en arquetipo de la escuela veneciana.





el mismo año en que Aldo saca los primeros libros al mercado ―en 1496―, Alessandro Leopardi concluye el pedestal de la famosa estatua ecuestre del Condottiere Colleoni que había dejado incompleta Andrea Verrocchio veinte años antes y que desde entonces se considera pieza emblemática de la ciudad de los canales. Al mismo tiempo, Mauro Codussi levanta la espectacular torre del reloj en la renovada plaza de San Marcos y Giovanni Candi construye la célebre escalera de caracol del palacio Contarini del Bovolo.






poco después de que Manuzio fundara la Academia Aldina y luego de acometer definitivamente la insólita colección de bolsillo de clásicos grecolatinos, Carpaccio realizó la segunda obra maestra del colosal artista veneciano: las famosas escenas de la vida de san Jorge y san Jerónimo (1502-1507) que pueden verse todavía en la diminuta escuela de San Giorgio degli Schiavoni.




en fin, también entonces se construye la Scuola Grande di San Rocco, la más grande y rica de Venecia que contará ―sesenta años más tarde― con las cincuenta y seis célebres pinturas de Tintoretto, actualmente consideradas como una de las manifestaciones magistrales del manierismo veneciano. Estos años será, por cierto, los del máximo esplendor de la arquitectura del genial Andrea Palladio, que engalanó la ciudad de los canales con los inconmensurables y sucesivos templos de San Giorgio Maggiore, Le Zitelle e Il Redentore.







y como sería descortés irse sin saludar al anfitrión, finalizamos el paseo con una visita a la casa de Manuzio. Está en Rio Terà Secondo, a pocos pasos de Campo Sant'Agostin. En una de las placas que hay en la fachada se reproduce la tipografía aldina.





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el libro más bello del mundo
el arte de la imprenta en Venecia

ronronea: claudia

viernes, 14 de junio de 2013

caravana de libros




el gran visir de Persia Abdul Kassem Ismael era un lector apasionado, que no podía pasar mucho tiempo sin un libro interesante entre las manos. Como se aburría muchísimo en sus interminables viajes oficiales por las provincias apartadas, anhelaba sus libros, que podían ofrecerle, a su antojo, distracción o emociones. Un día se le ocurrió la idea de llevar simplemente consigo su valiosa colección: 117.000 volúmenes, bien empacados y siempre a mano, distribuidos en cuatrocientos camellos que avanzaban en orden alfabético. La extraña caravana de libros se puso en marcha para alegría del gran visir. Dondequiera que estuviese, se sentía como en casa. Las aburridas misiones en zonas desérticas e inhóspitas empezaron a parecerle entonces entretenidas y edificantes. Pero los rastros de esa espléndida biblioteca se perdieron en la arena del tiempo.

(Alexander Pechmann, La biblioteca de los libros perdidos, 2011)


ronronea: claudia

viernes, 7 de junio de 2013

los versículos satánicos




en el año 610 Mahoma, un mercader de cuarenta años de la tribu Quraysh, estaba dedicado a sus meditaciones anuales en los alrededores de La Meca cuando fue poseído por el ángel Jibra’el, cuya presencia llenaba todo el cielo, se mirara donde se mirara. El ángel le ordenó: «Recita», y a pesar de sus titubeos, Mahoma empezó a componer el Qur’an (Corán). Durante los veinte años siguientes, Mahoma se vería periódicamente dominado por esa visión, a medida que las ayas y suras que componían el Corán iban transmitiéndose al mundo a través de sus labios.

la tribu pagana Quraysh adoraba a un dios llamado al-Llah, junto con sus esposas, al-Lat, al-Uzza y Manat. Gracias a los contactos comerciales con comunidades judías y cristianas, a las que se referían como «los pueblos del libro», los árabes cobraron viva conciencia de que ellos nunca habían recibido semejante revelación inmediata de Dios. Los cautivadores y bellos versículos del Corán no podían tener una fuente que no fuera divina: el propio Mahoma les respondía a los escépticos que preguntaban por qué él no podía hacer milagros que el Corán era ya bastante milagro. Además de proporcionarles un texto sagrado, a medida que el Corán se desarrollaba, brindaba a los árabes un mito etiológico, una historia de los orígenes que los vinculaba con la presencia histórica del «Dios Uno».

tanto judíos como cristianos remontaban su relación con Dios hasta Abraham, a través de su hijo Isaac. Sin embargo, Abraham tenía un hijo mayor, Ismael, fruto de la unión con su concubina egipcia Hagar. Ismael y Hagar fueron expulsados por Sara, mujer de Abraham, y Dios les dio a ambos su bendición: al igual que la estirpe de Isaac, Ismael «formaría una gran nación» y el Señor «multiplicaría su semilla». Luego, Ismael desaparece del Pentateuco, olvidada su nación y su semilla. El Corán tiró de ese hilo suelto e hizo pasar a los Quraysh por la tribu abrahámica aborigen.

a medida que esta nueva religión monoteísta iba cobrando fuerza, los seguidores de Mahoma memorizaban versículos y capítulos. Tras la muerte del Profeta, el primer y el segundo califas (el cuñado y lugarteniente de Mahoma, Abu Bakr, y Omar, que al principio había estado dispuesto a matar a Mahoma, antes de una conversión damascena) reunieron el texto y lo pusieron por escrito. El tercer califa, Otmán, fijó una versión estándar del Corán y destruyó todas las demás variantes.

al mismo tiempo circulaban un gran número de dichos acerca del Profeta y de su vida. Estos hadith fueron escrupulosamente estudiados por los eruditos, deseosos de establecer la autenticidad de los aforismos que habían sido recogidos por los más próximos a Mahoma. De manera similar, los primeros testimonios escritos de la vida de Mahoma fueron promovidos por los isnad, citas de autoridades que decían dónde había encontrado el historiador cada incidencia particular, a modo de precursores de la nota a pie de página.

según algunos de los más notables biógrafos de Mahoma ―al-Waqidi, Ibn Sa’d (que era un escriba de Waqidi), al-Tabari e Ibn Ishaq (este último según la reconstrucción de Alfred Guillaume)― en una ocasión el espíritu maligno Shaitán logró interpolar algunos versículos que parecían hacer concesiones al politeísmo de los Quraysh. Dichos versículos, correspondientes a la sura 53, sancionaban el culto de al-Lat, al-Uzza y Manat como diosas intercesoras intermedias. Pese a que semejante compromiso habría resuelto el conflicto entre los Quraysh y Mahoma, éste se retractó y la sura corregida hizo una condena explícita de las diosas como «nada más que los nombres que vosotros mismos les habéis puesto.»

el pasaje en cuestión, a partir de 53:19 (sura 53, versículo 19), dice:
¿Habéis pensado en Al-Lat y Al-'Uzza
y Manat, la tercera, la otra?
Estos son los exaltados gharāniq, cuya intercesión se esperaba.
¿Para nosotros los varones y para Él las hembras?
Sería un reparto injusto.
No son sino nombres que habéis puesto, vosotros y vuestros padres, a los que Dios no ha conferido ninguna autoridad. No siguen sino conjeturas y la concupiscencia de sus almas, siendo así que ya les ha venido de su Señor la Dirección.

el versículo subrayado fue eliminado de la versión moderna del Corán, de modo que el sentido inicial de los versículos 19 y 20 quedara anulado por los versículos siguientes.

así que estrictamente hablando los versículos satánicos originales, inspirados por Shaitán a Mahoma, serían estos tres:
¿Habéis pensado en Al-Lat y Al-'Uzza
y Manat, la tercera, la otra?
Estos son los exaltados gharāniq, cuya intercesión se esperaba.

visto en: La biblioteca de los libros perdidos (Stuart Kelly, 2007)

ronronea: claudia

miércoles, 29 de mayo de 2013

el arte de la imprenta en Venecia




durante el siglo XV chocaron dramáticamente el floreciente comercio tecnológico de tipos e impresores con las ruidosas exigencias de editores y público lector. Hacia 1476, apenas veinte años después de Gutenberg, ya se imprimían libros y panfletos en Oxford, Amberes, Estrasburgo, Lübeck, Rostock, Nuremberg, Ginebra, Lyon, Toulouse, Milán, Roma, Nápoles y otras cuarenta ciudades europeas. Incluso los conocimientos arcanos viajaban a gran velocidad: todos los tribunales y universidades querían conseguir no solo las últimas publicaciones, sino los medios para publicar. Con el nacimiento de matrices, moldes y tipos nacía un nuevo bien mercantil, cuyo principal centro productivo era Venecia.

en Venecia, más de cincuenta impresores competían por atraer la atención de los mercaderes. Uno de los argumentos de venta más sólidos era la claridad. Así, los hermanos alemanes Da Spira crearon un tipo veneciano en la ciudad de los canales sobre 1460: se trataba de un tipo de letra ágil y limpio, fácilmente legible incluso para el lector actual, que rompía diametralmente con las pesadas letras góticas de Gutenberg, Schöffer y Fust. La vista, en efecto, se desliza sobre el texto más que avanzar a trompicones; puede considerarse, por tanto, la primera fuente impresa verdaderamente moderna. La década siguiente, un copista veneciano hizo públicos sus temores a quedarse sin trabajo quejándose de que su ciudad «rebosaba libros». La cosa no haría sino empeorar, pues para finales de siglo había ya 150 imprentas que producían más de 4.000 títulos distintos, dos veces más que las imprentas de París, ciudad rival de la italiana.




no todas las nuevas imprentas eran rentables y la calidad de sus productos variaba notablemente. Se trató, en cualquier caso, de una especie de Fiebre de Oro de la época sobre la que no pesaba restricción alguna. Erasmo incluso observó que llegó un momento que era más fácil hacerse impresor que panadero.

el mayor gasto era el de la producción de los tipos de metal, que ya se había convertido en una mercancía codiciada allende las fronteras. En Venecia seguía refinando estilos Nicolas Jenson, un francés que se había instalado en Maguncia en 1458. Allí aprendió probablemente las técnicas de Gutenberg, aunque huyó de los elementos más impenetrables del estilo gótico. El clásico estilo veneciano de Jenson, fuerte y majestuoso, con contundentes gracias que recuerdan al estilo egipcio, no hizo sino allanar el camino para la gran revolución moderna que estaba por llegar.




quince años después de la muerte de Jenson, el trabajo de éste fue pulido y «aligerado» por Aldo Manucio, quien creó la primera bastardilla y al que se atribuye la invención del punto y coma. Como editor y humanista, puso la primera piedra de la industria editorial moderna con sus fácilmente transportables ediciones de bolsillo de clásicos literarios y filosóficos griegos y latinos, los textos antiguos que iluminaron el alto Renacimiento italiano.

muchos de los tipos utilizados en dichas ediciones fueron tallados por el herrero Francesco Griffo. Fue éste quien creó el ancestro de la Bembo (fuente diseñada para componer una breve reseña sobre el ascenso al monte Etna de un cardenal veneciano así apellidado) e introdujo el uso de la cursiva no como forma de resaltar el texto sino de ahorrar espacio en la composición de libros enteros.




no todo el mundo aprobaba estos nuevos tipos ni el uso que se les daba. Entre el puente de Rialto y la plaza de San Marcos el paseante tenía la oportunidad de acceder a un mundo de conocimientos nunca antes imaginado. A las asequibles obras griegas y latinas se sumaron textos locales o publicados en Roma en los que se debatían conceptos intelectuales y eróticos. Los best sellers no eran ya las obras religiosas, sino sus opuestas: los textos más lujuriosos de Virgilio y Ovidio. Hasta quienes habían abogado por la difusión impresa del saber se quejaban del atontamiento social: Hieronimo Squarciafico, colaborador de Manucio, temió que «la abundancia de libros hiciese al hombre menos estudioso» e imaginaba un escenario en los Campos Elíseos desde el que los grandes autores deploraban que «la imprenta hubiera caído en las manos de los hombres iletrados, que corrompían casi toda cosa». Especialmente preocupantes se consideraban las abreviaciones de las obras y la accesibilidad a los textos históricos. La sabiduría cayó en manos de aquellos que antes la consideraban fuera de su alcance.

(Simon Garfield, Es mi tipo)

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y una preciosa galería:
Aldus Pius Manutius (corradobonora.photoshelter.com)

ronronea: claudia