viernes, 2 de noviembre de 2012

historias de médicos



(para todxs lxs amigxs del blog que se dedican a la Medicina, con agradecimiento)

Luther Emmelt Holt, el famoso especialista estadounidenses en enfermedades de la infancia, solía recomendar un tratamiento sentimental a los pacientes que no ganaban peso durante el periodo de lactancia. Cuando en el curso de su inspección encontraba algún bebé falto de peso, llamaba a la enfermera y recetaba gravemente:
―Administre a este niño una buena ración de caricias cada tres horas.

durante sus clases en la Universidad, D. Santiago Ramón y Cajal tenía la costumbre de repetir ciertas frases y palabras. Por ejemplo, hacía un gran uso y abuso de la palabra «etcétera» en sus lecciones, costumbre que los alumnos aprovechaban para jugar a pares y a nones. Sabedor de ello, el ilustre hombre de ciencia decidió un día no pronunciar esta palabra ante el asombro de sus oyentes. Sin embargo, al dar remate a su lección diaria, dijo:
―Y para concluir la clase, etcétera, etcétera, etcétera.. ¡Hoy ganan los nones!

al morir el ilustre médico Boerhaave, se halló entre sus efectos un libro que fue subastado y comprado por una crecida suma, porque se aseguraba que en él se encerraban los fundamentos de la Medicina y los secretos de la curación de todos los males. El que lo compró, que era un colega del difunto, una vez lo tuvo en su poder lo abrió impaciente, y, lleno de desencanto, se dio cuenta de que todas las páginas, excepto una, estaban en blanco. En la hoja escrita por el propio Boerhaave, se podía leer la siguiente máxima: «Tened la cabeza fría, el vientre limpio, los pies calientes.. y reíros de los médicos.»

Haller, médico anatomista de fama universal, se pulsaba en el preciso instante de su agonía. Decía tranquilamente:
―La arteria late.. la arteria late aún.. ¡La arteria ha dejado de latir..!
Y murió.

el profesor Marion, cirujano del hospital Lariboisière de París, no puede sufrir que personas de desahogada posición económica, cuando lo encuentran fuera de su consultorio, le hablen de sus males, disfrutando así de una visita gratuita. Hace unos meses, hacia las seis de la tarde, a la hora en que la rue Royale está más concurrida, el doctor Marion se disponía a subir a su coche, pero en aquel preciso instante una dama le detiene y empieza a contarle con todo lujo de detalles sus miserias de orden renal, para concluir pidiéndole un consejo médico en toda forma.
El doctor, después de prestarle atención, le dijo con suma gravedad:
―Muy bien, ahora mismo lo arreglaremos. ¿Quiere hacer el favor de desnudarse?


ronronea: levina

7 maullidos:

TORO SALVAJE dijo...

Cabeza fría, vientre limpio y pies calientes...
Pues si, eso facilita bastante las cosas.

DRACO dijo...

tal parece que se trata de un libro de lo más divertido que se debe leer en su totalidad casi sin sentirlo.
un beso.

PEPE CAHIERS dijo...

Lo de la ternura hacia los bebés es un buen consejo, es algo que con el tiempo se nota que ha sido de una utilidad sin igual.

Chelo dijo...

La historia que más me ha gustado es la primera, seguro que a algunos niños le viene bien esa receta del médico.
Un abrazo

levina dijo...

Toro, puestos a escoger una, la de la cabeza me parece la más difícil, y también quizá la más conveniente :)

Draco, se trata de un cuadernillo de chistes, anécdotas y viñetas, muy recomendable

Pepe, todos los niños saben aceptar la ternura con naturalidad y sin reservas. A veces pienso que los adultos hemos perdido algo..

Chelo, niños y no tan niños.. ¡hay tanta soledad y falta de cariño!

Lucía_lamiradadeluci dijo...

Siempre he admirado profundamente esta profesión. La considero la más imprescindible de todas (sin menospreciar las otras, claro, todos aportamos nuestro granito de arena).
Muy divertidas las anécdotas que nos has explicado.
Un besote

levina dijo...

desde luego hay profesiones que piden una vocación y sensibilidad especial, porque trabajan con las personas más vulnerables de nuestra sociedad. Pienso por ejemplo en todxs aquellos que se dedican a la salud (médicxs, enfermerxs, etc.), el profesorado, la asistencia social..