miércoles, 31 de octubre de 2012

Houdini y los espiritistas



en 1913, mientras Houdini se dirigía a Copenhague, falleció su madre, la cual le había apoyado siempre. Sin poder resignarse a su pérdida, ni perdonarse por no haber estado en su lecho de muerte, dejó a un lado su escepticismo y empezó a visitar médiums y espiritistas con la esperanza de comunicarse con ella. Pero todos los médiums resultaron simples charlatanes. La gota que hizo rebosar el vaso llegó cuando, en una sesión, una voz ―hablando en un inglés con acento de Oxford― aseguró a Harry que era su madre y que se encontraba feliz «en el otro mundo». La madre de Houdini nunca había hablado bien inglés, y el poco que hablaba tenía un marcado acento yiddish. Furioso, Houdini emprendió una cruzada que le convirtió en el terror de todos los espiritistas impostores.

en su afán de desenmascarar falsos médiums, Houdini se mostró infatigable. Su caso más célebre se centró en una bella y rubia médium de Boston llamada Margery. Tan convincentes eran sus sesiones ―en las cuales, bajo la mesa, se colocaba una caja con campanillas, mediante la cual se suponía que los espíritus respondían a las preguntas―, que una reputada y seria publicación, el Scientific American, estaba dispuesta a pagarle los 2.500 dólares que ella había pedido por un contacto auténtico con el mundo de los espíritus. En junio de 1924, Houdini ―que había hecho una oferta de diez mil dólares a cualquier médium que operara fenómenos psíquicos que él no pudiese igualar por medios naturales― canceló un contrato teatral y se dirigió a Boston para desafiar a Margery. Después de estipular que él estaría sentado junto a la médium, Houdini sensibilizó su pierna derecha ―que había de hacer presión contra la izquierda de Margery durante la sesión― colocándose bajo la rodilla una goma apretada veinticuatro horas antes de la demostración. A la hora de la sesión, la pierna de Houdini estaba tan sensible que habría podido detectar el estornudo de una mariposa a diez pasos de distancia. Una vez apagadas las luces, y cuando Margery hubo entrado en trance, Houdini se levantó la pernera del pantalón, quedando con la piel desnuda de su pierna contra la pantorrilla de Margery, envuelta en seda. Cuando ésta hizo con el pie un movimiento casi imperceptible para accionar el mecanismo (maniobra que Houdini había sospechado siempre), la pierna de Harry vibró como un gong bien golpeado. Poniéndose en pie de un salto, Houdini acusó a Margery de impostura, denunció todo el asunto y volvió a su trabajo en el escenario con sus diez mil dólares, habiendo salvado los 2.500 del Scientific American.

en 1926, durante una gira por los Estados Unidos y Canadá, dio una conferencia en la Universidad de McGill (Montreal) sobre la impostura del espiritismo. En la mañana de su última actuación en Montreal, Houdini yacía, exhausto, en un diván de su vestidor cuando llegaron varios estudiantes que habían asistido a la conferencia. Uno de ellos, que deseaba hacer un dibujo de Houdini, había sido invitado. Los otros se presentaron sin invitación. De pronto, uno de éstos empezó a refutar las opiniones de Houdini sobre el espiritismo. Demasiado cansado para discutir, Houdini trató de calmar a su visitante, pero sólo logró enfurecerlo más. «¿Es cierto que es usted tan fuerte que puede recibir un golpe en cualquier parte del cuerpo sin sufrir lesión?», le gritó. Houdini murmuró vagamente y, antes de que pudiera prepararse, el hombre empezó a golpearle salvajemente en el plexo solar.

aunque estaba gravemente lesionado, Houdini logró ocultarlo, acudiendo al escenario para la representación de aquel día. Pero los que siguieron fueron terribles: perdía y recobraba el conocimiento intermitentemente. En Detroit se desmayó y fue conducido al Mercy Hospital, con el apéndice roto y peritonitis. El 29 de octubre, exhausto, dijo a su mujer: «Mi madre no pudo ponerse en contacto conmigo. Si algo sucede, debes estar preparada. Recuerda este mensaje: Rosabelle, cree», y murió, en la víspera de la Noche de Difuntos. La frase Rosabelle, dulce Rosabelle, procedente de una canción de amor de la época, estaba grabada en el interior del anillo de bodas de su esposa Bess. Por estas palabras reconocería Bess cualquier contacto genuino de Harry desde el más allá.

durante los diez años siguientes, Bess, en cada aniversario de la muerte de su marido, se sentaba en su hogar ante un retrato de Harry iluminado por las velas, esperando alguna señal, que nunca llegó. En 1936, diez años después de su muerte, apagó la luz. Desde entonces, es tradición entre los magos acudir al lugar donde está enterrado e invocar a su espíritu, en la noche del 31 de octubre, la Noche de Difuntos.


ronronea: claudia

8 maullidos:

natsnoC dijo...

Interesante historia. ¡Qué digo interesante, absolutamente absorbente!. ¿El estudiante en cuestión salió indemne de todo esto?

miquel zueras dijo...

Muy interesantes los datos sobre la cruzada de Houdini contra los espiritistas embaucadores. Se hizo un telefilm sobre el tema protagonizado por el inglés Ralph Bates. He leído que antes de morir Houdini le prometió que se aparecería ante ella desde el Más Allá "Pero lo haré de tal modo -le dijo- que no te dará miedo". Ronroneos.Borgo.

Javi Signum dijo...

Espectacular. Desconocía el gusto de Houdini por lo oculto, aunque se la quisieran dar con queso...
Gran historia para la noche de los difuntos.
Besos.

TORO SALVAJE dijo...

Ya he cerrado la boca.
Me haces sentirme niño leyéndote.

Saludos.

DRACO dijo...

a mí jamás se me ocurriría intentar saber cómo la estarán pasando en el más allá, mis padres o algunos de mis familiares fallecidos.
houdini, así como el presidente lincoln, quisieron -tal vez- tener la seguridad de que tanto como su madre y su hijo, respectivamente, estuvieran felices donde estuviesen; pero jamás lo supieron. y lo único que hallaron fueron unas grandes decepciones.
besos.

Lucía_lamiradadeluci dijo...

¡Qué interesante historia! La muerte es el mayor misterio de la humanidad,¿verdad? Y a mi parecer el episodio más triste... Me parece increíble cómo algunas personas se aprovechan de las situaciones desesperadas de otras para enriquecerse. Suerte que siempre habrá alguien con sentido común, como el protagonista de esta historia. Y curiosamente, lo más triste de todo es que pidió un acto de fe a su mujer cuando él jamás fue capaz de tenerlo...
Besitos

Mascab dijo...

Una historia muy interesante y una vida demasiado preocupada por lo que habría tras la muerte.

Los mediums siempre me han atraído, puede que tengan mucho de ilusionistas, pero quién no experimentó alguna vez contactar con el más allá? aunque solo fuera por entretenimiento adolescente y ganas de pasar un rato de misterio.

ronroneos para toda la gatera!

claudia dijo...

natsnoC, sobre el estudiante no ha trascendido gran cosa: que su nombre era J. Gordon Whitehead, y que cargó con el mochuelo de la muerte, aunque según algunas opiniones la causa real podría haber sido apendicitis, y la tozudez de Houdini negándose a recibir tratamiento médico. En todo caso, tras una investigación que incluyó las declaraciones de los estudiantes que fueron testigos de la agresión, la compañía de seguros de Houdini concluyó que el fallecimiento fue debido a un incidente en el vestidor (abonando eso sí a la viuda una doble indemnización)

Miquel, creo que recuerdo la película que mencionas. ¿No es esa en la que Houdini fallece ahogado dentro de un tanque de agua, en el curso de una de sus demostraciones?

Javi, al parecer su interés por el espiritismo (que estaba muy de moda en la época) le proporcionó fama, fortuna y algunas amistades peculiares, como Arthur Conan Doyle (un creyente del mundo espiritual y paranormal). Como curiosidad, el mismo año de su muerte Houdini estaba preparando un libro de título El cáncer de la superstición, en el cual Lovecraft tenía encargado un artículo sobre la astrología. El artículo se perdió y el libro nunca llegó a publicarse, pues la viuda no quiso continuar con el proyecto

Toro, comparto tu asombro, el mundo me resulta demasiado grande e interesante para una sola vida

Draco, cuando se va una persona querida, bajo el enorme dolor de la pérdida subyacen también nuestros propios miedos, a la muerte y a lo que haya (o no haya) detrás. Hay muchas, muchísimas manera de hacer frente a ese miedo, y quizá como bien dices el espiritismo no sea una de las más recomendables

Lucía, no se me había ocurrido pensar en su mujer, ni en lo que la pudo decir o pedir esos últimos días, y desde luego tienes toda la razón. Desde la perspectiva actual resulta tremendamente soberbio y un punto enfermizo, nadie vence a la muerte

Mascab, el espiritismo es una diversión algo peligrosa para mi gusto, toca miedos demasiado viscerales, pero vamos que para gustos los colores..