domingo, 13 de mayo de 2012

el legado de Leonardo



en su testamento, Leonardo legó sus papeles a Francesco Melzi, uno de sus discípulos, que los llevó consigo a Italia. Allí, Melzi examinó las notas y, seleccionado algunos pasajes, compiló el Tratado de pintura que después se publicara con el nombre del maestro. Pero con el resto no hizo nada. Su hijo y heredero amontonó aquellos papeles en un desván y los olvidó. Cuando un conocido suyo que se había llevado trece manuscritos ofreció devolverlos, el hijo de Melzi no se molestó ni siquiera en recuperarlos.

No obstante, la existencia de los preciosos documentos llegó a otros oídos, y Pompeo Leoni, escultor italiano que trabajaba en Madrid, los adquirió casi todos. Convencido de que su valor comercial aumentaría si los presentaba más ordenadamente, pegó cientos de hojas sueltas formando un álbum del tamaño de un atlas. De ahí su nombre, Códice Atlántico. Con el tiempo, este códice regresó a Italia y fue restaurado, descubriéndose muchas nuevas notas en el proceso, pues Leoni había pegado hasta dos o tres hojas unas con otras, tapando lo que no consideraba importante. En la actualidad se conserva en la Biblioteca Ambrosiana de Milán.


Ya en el siglo XX, fue creciendo la sospecha de que una parte importante del legado de Leonardo quedó en Madrid, donde Leoni falleció en 1608. Se sabía que en el Palacio Real de Madrid hubo alguna vez dos volúmenes, cuya pista se perdió cuando la biblioteca del palacio se incorporó a la Biblioteca Nacional. En 1965, ante la presión de los eruditos, los bibliotecarios emprendieron la caza de papeles. Y allí hallaron dos libros de tamaño corriente, encuadernados en cuero rojo repujado de oro, mal catalogados y colocados fuera de su sitio hacia 1830. Estos volúmenes, conocidos ahora como el Códice Matritense, añaden cerca de setecientas páginas a las seis mil y pico de notas y dibujos de Leonardo que se conocían hasta el momento.


ronronea: claudia

7 maullidos:

desdevaladilene dijo...

Curioso... tan cerca...
Besotes.

Nosu dijo...

qué bonitos. No conocía esta historia

Lucy dijo...

Me ha gustado mucho la historia que has contado. Es una pena que los tuvieran tan mal controlados, pero bueno, final feliz. Yo vi en una biblioteca de un pueblo perdido de Rumanía un manuscrito de los diálogos de Galileo (y muchos manuscritos más, pero es que me encanta Galileo), y me quedé impresionada de cómo los tenían guardados. A simple vista era muy pobre, una puerta de madera, mal aspecto, mal pintado... pero dentro tenían toda la climatización necesaria y medidas de seguridad.
Un saludo y perdón por el rollo....

DRACO dijo...

leonardo, el genio diletante que se interesaba con el mismo interés, por todo lo que consideraba importante, al mismo tiempo. saludos.

claudia dijo...

desdevaladilene, muy curioso.. aunque Leonardo nunca llegó a pisar la península, la mayor parte de su obra fue compilada en Madrid (me estaba preguntando si la exposición permanente sobre Leonardo en Toledo tiene alguna relación, o es mera casualidad)

Nosu, totalmente de acuerdo contigo, los libros son sencillamente preciosos, y de un valor incalculable por lo demás..

Lucy, ¡pero qué interesante, Galileo en Rumanía! ¡y qué experiencia para tí! ¿no recordarías por casualidad el nombre de la biblioteca? (by the way, es una alegría enorme verte de nuevo por la gatera :)

Draco, creo que la curiosidad es el primer requisito para el aprendizaje. En este mundo de hoy tenemos acceso a un volumen de información que Leonardo no hubiera podido ni imaginar, pero quizá falta calma y motivación para sacarle partido..

Lucy dijo...

Sí, en el diario que hicimos del viaje tengo apuntado biblioteca Telekiana, en Targu Mures. Muy curioso, la verdad.
Besos

claudia dijo...

¡mil gracias guapa! ya he localizado la página web de la biblioteca (http://telekiteka.ro), me propongo traducir y echar un buen vistazo

besos,