sábado, 7 de diciembre de 2013

la historia del Cristo de Velázquez




en la madrileña calle de San Roque se alza el convento de San Plácido, fundado por doña Teresa Valle de la Cerda en 1623. Antes de tomar los hábitos, la buena señora había mantenido relaciones amorosas con don Jerónimo de Villanueva, protonotario del reino y amigo personal de Felipe IV. Tras recibir de súbito la llamada divina, doña Teresa logró convencer a su antiguo prometido para que cediera un inmueble adyacente a su palacio, donde instaló un convento de monjas benedictinas. De este modo, don Jerónimo acabó viviendo al lado de doña Teresa, separado de ella tan solo por un muro y por las más severas prohibiciones del catolicismo.

don Jerónimo visitaba con frecuencia a las monjas de San Plácido, que eran sus protegidas. Un día como otro cualquiera observó a través de las celosías del locutorio la belleza de una de las hermanas, llamada sor Margarita. Lo comentó con el rey y al domingo siguiente pudo éste también comprobarlo durante la correspondiente visita, despertándose así en el monarca un ardiente deseo por la monja.

sabiendo que palacio y convento se hallaban pared por medio, Felipe IV exigió a Villanueva que abriera un acceso que le permitiera entrar en la celda de sor Margarita. Don Jerónimo, viéndose en un aprieto ―ya que no podía negarse al capricho real―, le comunicó a la priora las intenciones del rey. Doña Teresa, tras escucharle en silencio, le indica que cumpla la orden y añade enigmática: «Dios proveerá.»




dicho y hecho. La perforación se lleva a cabo con la mayor diligencia posible, y una vez terminada se informa al rey. Eran las once de la noche cuando el monarca atravesó el paso y penetró en el convento, dirigiéndose directamente a la celda de sor Margarita. Al abrir la puerta, su sorpresa fue grande: allí estaba la monja, inerte en un ataúd, amortajada y rodeada de blancos almohadones entre los rezos de sus compañeras. Don Felipe, aterrorizado, hizo la promesa de regalar al convento, en acto de desagravio, un cuadro que representara a Cristo obra de su pintor de cámara, Diego Velázquez, así como un reloj que tocaría a muerte cada cuarto de hora.

la treta de la priora dio resultado sólo por el momento, pues el monarca no tardó en descubrir el engaño. Tornó al convento y tomó lo que quiso. Se descubrió la profanación e intervino el Santo Oficio. Como éste no se atrevió a proceder contra el rey, descargó su indignación en Villanueva, que fue aprehendido.

el preso apeló al conde-duque, ya que todo se había hecho con conocimiento y anuencia de Olivares. El valido fue tajante. Llamó al inquisidor general y le dio a escoger: o una pensión de 1.700 ducados y el retiro en Córdoba para siempre a cambio de su espontánea dimisión, o le quitaba los beneficios eclesiásticos y le desterraba de España. El inquisidor aceptó la primera propuesta, advirtiendo que el proceso iba ya camino de Roma, llevado por el escribano Alfonso de Paredes. Se detuvo a Paredes cuando arribó a Génova y se recuperó el expediente, que fue quemado en la cámara real en presencia del monarca. Paredes dio con sus huesos en la cárcel y Villanueva fue liberado, aunque se le impuso la pena de prisión privada, la obligación de ayunar todos los viernes y la de no volver a pisar el convento de San Plácido, pero sí otorgarle un cuantioso donativo.


ronronea: claudia

16 maullidos:

DRACO dijo...

miren pues todo lo que originó la calentura real. lo bueno que nos legó una gran obra de arte.

besos.

Clementine dijo...

Opino como DRACO, el Cristo de Velázquez es una de mis pinturas más, más favoritas, me parece extraordinaria, de las que te tienes que quedar por fuerza un largo rato mirando. Así que bienvenida sea.
Me ha encantado esta entrada, claudia, desconocía esto que nos cuentas aquí, interesantísimo en su contenido y en la forma en la que está contado.
Gracias por este trocito de historia. Besos.

TORO SALVAJE dijo...

El más desgraciado siempre pringa.
Pobre Paredes...

Hoy pasa lo mismo.

Besos.

Arte en Madrid. Tíltide dijo...

¡Me encanta esta historia! Tiene su parte mala,la de los "pringaos"... pero no le estuvo mal al inquisidor. Muy bonita entrada.
Besos

Lucía_lamiradadeluci dijo...

¡Qué fuerte! Vaya con el rey...al menos, como ya han comentado, sirvió para que nos dejasen una de las mayores obras de arte españolas. Un besote

Kate Walker dijo...

...y como dicen por aquí... ¿qué fue de las mojas?
La Kate.

karin rosenkranz dijo...

que interesante esta historia, para mi totalmente nueva.
el amor mueve montañas... esta vez paredes...
saludos

Amapola Azzul dijo...

Qué intrigas¡
Un beso.

dintel dijo...

Pobre sor Margarita!!!

claudia dijo...

Draco, según la leyenda Felipe IV fue un rey mujeriego y suficiente abúlico como gobernante, pues la mayor parte del tiempo delegó los asuntos de Estado en sus cortesanos. Dejó como herencia un número considerable de sabrosos cotilleos e hijos ilegítimos, y un país precipitado en la ruina

Clementine, probablemente ya lo conoces pero por si acaso, y viendo tu querencia al Cristo de Velázquez, te recomiendo mucho echar un vistazo al poema de Unamuno:

http://anpoto.blogs.uv.es/poesia-el-cristo-de-velazquez-de-miguel-de-unamuno

Torito, por desgracia parece que fuera ley de vida, al más débil e indefenso siempre le toca pagar los platos rotos.. quizá por eso las viejas prudentes suelen recomendar, a las personas del vulgo, no implicarse en los asuntos de los poderosos

gracias Tíltide, sobre el inquisidor y eso, esta historia muestra que las relaciones entre la Corona y la iglesia fueron casi siempre complejas y a menudo conflictivas, muy lejos de las burdas simplificaciones de la leyenda negra

claudia dijo...

Luci, nuestros actuales políticos también cultivan, como buenos jerarcas que son, el gusto por el arte y la vanidad del retrato, en todo el espectro político: el retrato que hiciera Bernardo Torrens a José Bono costó 82.000 € del erario público; el de Manuel Marín, realizado por Cristina García Rodero, 24.780 €; el de José Montilla, de María Espeus, 7.710,40 €; el de Álvarez-Cascos iba a costar 190.000 € y sería obra de Antonio López, pero se anuló el encargo al enterarse la opinión pública y saltar el escándalo.. la lista es larga, sólo anoto algunos ejemplos. ¿Cuánto tiempo ha de pasar para que apreciemos el arte de los retratistas, y nos olvidemos de la indignidad de los retratados?

Kate, pues la historia no lo dice, lo que sí te puedo asegurar es que en ese convento no se aburrían, a pesar de la clausura. Hacia 1625 (apenas dos años después de la trastada del rey) empezaron a circular extraños rumores entre los vecinos: las monjas entraban en éxtasis demoníacos, blasfemando, retorciéndose por los suelos y cometiendo actos sacrílegos. Hasta 25 monjas poseídas, incluyendo la priora. A tal punto llegó el escándalo que el Santo Oficio intervino. Tras una minuciosa investigación, los inquisidores llegaron a la conclusión que la culpa era de don Francisco García Calderón, el párroco del convento, y de la propia doña Teresa, a los que acusaron de pertenecer a la secta de los alumbrados, conocidos por sus licenciosas costumbres. Como penitencia, ambos fueron recluidos de por vida en sendos conventos alejados de la capital, si bien por intercesión de Villanueva y Olivares al cabo de cuatro años doña Teresa fue rehabilitada, recuperando cargo y puesto en San Plácido

claudia dijo...

Karin, me parece más bien un calentón real.. en todo caso, creo que lo que mueve montañas (y obviamente muros) es la voluntad de los poderosos

Amapola, la mentalidad y forma de vida cortesanas en el Siglo de Oro convirtieron la capital del reino en un nido de intrigas políticas y lances amorosos que ríete de los tres mosqueteros y el collar de la reina. Por desgracia no tenemos la capacidad de otros países para vender nuestra historia, incluso en sus aspectos más oscuros (fíjate el Londres victoriano) como algo fascinante y digno de conocimiento

Dintel, resulta difícil saber si al final sor Margarita fue violada o se entregó voluntariamente, halagada por las atenciones del rey, que tampoco sería algo extraño en la época. En todo caso, es cierto que la historia sólo se ocupa de los hombres, incluso de los actores secundarios como el escribano Paredes, e ignora por completo a la víctima principal del suceso

Ico dijo...

Es que con el poder real no hay nada que valga…las intrigas palaciegas y la clerecía siempre estuvieron de la mano apoyándose ...me hubiese gustado ver una dota de la hermosa monja..

claudia dijo...

Ico, pues este caso concreto, como he contado, hubo un duro enfrentamiento entre la monarquía y la iglesia..

Kate Walker dijo...

menudo culebrón... promete!
La Kate corre a por las palomitas

claudia dijo...

jeje Kate, sin dudas las historias del convento darían para un buen culebrón.. ¿recuerdas aquella película, El rey pasmado? hay una escena en la cual Olivares hace el amor con su mujer, dentro del convento, en medio de un corro de monjas que les dan la espalda. Pues bien, según los mentideros de la época, podría haber algo de verdad en aquella escena. Según un insistente rumor el de Olivares, cuando arreciaban las manifestaciones demoníacas en el convento, habría pedido ayuda (a dios o al diablo, no se sabe) para procrear un heredero, pues su mujer no lograba quedar encinta y él ansiaba un primogénito que heredase sus títulos y posición

besos,