martes, 22 de octubre de 2013

la última barraca




la verbena era muy extensa y se internaba en el boscaje de la noche. Las últimas barracas estaban en el otro polo del ferial.

pocos llegaban a la última caseta con embocadura de gruta de los milagros y con una dama cubierta de antifaz que pregonaba las curiosidades interiores.

los que entraban por fin, veían a sus antiguas novias, pues aquella era la barraca mágica de las novias desaparecidas y olvidadas, dedicadas las pobrecillas a tan triste oficio, a tan postrera exhibición.


(Ramón Gómez de la Serna)

ronronea: naia

16 maullidos:

Marcos Callau dijo...

Qué bueno! Una triste ocupación la de las novias olvidadas, desde luego. No conocía el texto. Es estupendo. Miau!

Bipolar dijo...

la próxima vez que vaya a una verbena, prometo entrar en la ultima barraca, me gustaría un montón encontrarme con mis antiguas novias, siempre me pregunto...¿Qué abra sido de ellas?

Salud, naia.

DRACO dijo...

creo que esa barraca mágica estaba plagada de novias fantasmales, mujeres imaginadas que distaban muy lejos de la realidad donde unas eran muy felices y otras no tanto pero no debido a él, que ya había sido olvidado por completo.

besos.

la MaLquEridA dijo...

Novias proscritas del amor.


Saludos

TORO SALVAJE dijo...

Lo que daría por ver a las mías.
Y acariciarlas.
Y pedirles perdón.

Besos.

Chuan Che Tzú dijo...

Genial Gómez de la Serna, amiga Maslama:

Cuánta tristeza y nostalgia en tan pocas líneas...


PEPE CAHIERS dijo...

Es lo que tiene las últimas barracas de feria, casi permanecen olvidadas entre la penumbra de la indiferencia, pero quién sabe lo que ocultan.

Kate Walker dijo...

Siempre me han transmitido tristeza las barracas y todo lo que le envuelve...
La Kate

Maeglin dijo...

Luto por aquellos cuyos pasos les llevaban a la última barraca, ya que por triste que fuera la situación de las novias olvidadas, más olvidados los que a ella se vuelve con anhelo.

Misterio Azul dijo...

Pues sí, es triste exhibir la tristeza.

Pero puede que cuando lleguen forasteros a esa barraca, alguna pueda volver a vivir la felicidad.

Un beso.

Ico dijo...

Triste, triste oficio ese,,, vivir en el pasado sólo lleva a más peso en el camino.. ahí quedaron como un buen recuerdo de lo vivido o como lo que nunca pudo ser... visitarlas de vez en cuando no está mal si quedó un buen recuerdo...
buen texto..
un beso

Amapola Azzul dijo...

Bonito relato, un beso.

naia dijo...

Marcos, Gómez de la Serna es genial, me fascina como se puede recrear una atmósfera tan densa en apenas tres párrafos

Bipolar, todo el mundo acaba pasando, tarde o temprano, por la última barraca. Quizá allí estén todas las respuestas, quizá no haya nada

Draco, a lo mejor esas novias ya sólo existen en los delirios del visitante, ¿quién sabe?

MaLquEridA, supongo que sí, que el amor también tiene sus héroes, y sus proscritos. Lo único que quizá no pueda tener son indiferentes, pues ¿quién puede dar la espalda para siempre al amor? (o en su defecto al desamor, eso va en gustos)

Torito, eso que dices sería algo bonito de hacer en la última barraca, tener la oportunidad de pedir perdón

Amigo Chuan, la nostalgia más profunda del ser humano es, sin dudas, la del tiempo que se fue



naia dijo...

Pepe, la penumbra de la indiferencia es para el día, la noche tiene sus propios terrores

Kate, lo que brilla en la mirada de los niños muchas veces resulta sórdido para ojos adultos

Maeglin, en la senda de los pasos perdidos, los recuerdos siempre nos reciben con los brazos abiertos

Misterio Azul, para ser franca, dudo que aparezcan nuevos rostros en la barraca de los recuerdos.. pero vamos, que quizá ellas hace ya tiempo que rehicieron sus vidas

Ico, incluso los peores recuerdos adquieren con el tiempo un sabor agridulce. Y al final, son lo único que nos queda, lo que hemos vivido

un beso también para ti, Amapola

Lucía_lamiradadeluci dijo...

¡¡Ohhhh, me ha encantado!! En el fondo, claro...en las cosas olvidadas ;)
Un besote de  Lamiradadeluci

naia dijo...

Luci, ¿en qué otro sitio podría estar? estoy convencida de que lo que la conciencia olvida no se pierde, se posa en el fondo, es el limo de la memoria