viernes, 14 de junio de 2013

caravana de libros




el gran visir de Persia Abdul Kassem Ismael era un lector apasionado, que no podía pasar mucho tiempo sin un libro interesante entre las manos. Como se aburría muchísimo en sus interminables viajes oficiales por las provincias apartadas, anhelaba sus libros, que podían ofrecerle, a su antojo, distracción o emociones. Un día se le ocurrió la idea de llevar simplemente consigo su valiosa colección: 117.000 volúmenes, bien empacados y siempre a mano, distribuidos en cuatrocientos camellos que avanzaban en orden alfabético. La extraña caravana de libros se puso en marcha para alegría del gran visir. Dondequiera que estuviese, se sentía como en casa. Las aburridas misiones en zonas desérticas e inhóspitas empezaron a parecerle entonces entretenidas y edificantes. Pero los rastros de esa espléndida biblioteca se perdieron en la arena del tiempo.

(Alexander Pechmann, La biblioteca de los libros perdidos, 2011)


ronronea: claudia

15 maullidos:

TORO SALVAJE dijo...

Me gustaría oír la opinión de esos camellos...

:P

Besos.

Maeglin dijo...

117.000 libros andantes me parece un exceso de ego por parte del lector fuese cuan larga la misión que fuese. Suena más a operación de imagen y relaciones públicas de ese Visir ilustrado. Ya podría descartar alguno según los fuese leyendo.

PEPE CAHIERS dijo...

Eso no sería hoy problema con el libro electrónico, salvo que sea un maniático del tacto del papel, como un servidor...

Chelo dijo...

Demasiados libros no?
Interesante.

miquel zueras dijo...

¿Ese visir no se llamaría Iznogud? Hay que buscar la mejor manera de entretenerse pues un largo viaje con camellos no puede ser muy agradable. Según los documentales del National Geografic es el animal que suelta más ventosidades por hora.
Maullidos. Borgo.

Kate Walker dijo...

...400 camellos... aliméntalos, dales de beber (poco, eso sí)... y lo mas importante, ¡conducirlos en orden alfabético!... no me gustaría ser la bibliotecaria de tan singular biblioteca... noseyo...
La Kate organizadora...

Javi Signum dijo...

Si los camellos pudiesen leer podrían sentarse con él a comentar los libros... jejeje
Besos.

DRACO dijo...

la historia me parece un exceso digno de "las mil y una noches". mas que viajar con esa cantidad enorme de libros debió hacerlo con alguien que tuviera el don de la conversación o en todo caso, distraerse escribiendo un diario contando todo lo visto y oído.
le faltó ser un poco más práctico.
besos.

Amapola Azul dijo...

Pues que pena¡¡¡ ¿no?

Besos. las arenas en cambio estarán todas muy contentas...

Besos, espléndida entrada.

Lucía_lamiradadeluci dijo...

¡Qué guay! Lo único que me da pena son los pobres camellos...
Un besote de Lamiradadeluci

Ico dijo...

Un oasis en el desierto eran esos libros para el Visir... bonita historia..
un beso

Aris Tofeles dijo...

ja ja que bueno, yo podria hacer lo mismo, pero necesitaria un trailer!
Bueno, con el libro electrónico quizas no, mi mujer se compró uno y tiene como 80 libros dentro...

UTLA dijo...

Hola maslama

¿ Pero que me dices, 117.000 libros ?
Y nadie sabe donde se encuentran, incireble, eso si seria un tesoro.

Esta historia-leyenda es muy bonita, por el cariño que mostraba el visir hacia sus libros. Es cierto, un libro puede trasportar tu cuerpo o cambiar tu estado anímico.

Una pequeña y bonita leyenda.

Un abrazo maslama.

claudia dijo...

Torito, el Sindicato Unificado de Camellos (SUC) ya ha enviado su lista de reivindicaciones, y el Gran Visir está un poco desconcertado.. dicen que se legalice la hierba..

Maeglin, a veces tengo impresión que vivimos una época en la que todo se descarta con facilidad, especialmente lo viejo (los libros, los abuelos...) en el siglo X cada libro era un bien valioso, cuya fabricación había requerido muchas horas de trabajo, y obtenerlos resultaba difícil y caro

Pepe, puestos a escoger entre 117.000 manuscritos medievales y un cacharro de plástico, la verdad que la duda casi ofende, por muchos camellos que hagan falta para su transporte

Chelo, decir «demasiados libros» a un bibliómano es como decir «demasiado dinero» a un banquero

je Miquel, igual sí, igual de esta forma se perdió la biblioteca, cuando Iznogud se deshizo de ella para ser el más pobre entre los pobres, en el día de los locos

Kate, tal como se están poniendo las leyes de trabajo en este país, casi que saldría más barato con personas que con camellos, aunque eso sí, tal como se está poniendo la educación, va a ser igual de difícil mantener el orden alfabético..

Javi, los camellos son demasiado orgullosos para hablar con los seres humanos (http://lasgatasmad.blogspot.com.es/2012/11/la-arrogancia-del-camello.html)

claudia dijo...

Draco, para mi la lectura es una conversación con los mejores, al margen de las limitaciones del tiempo y el espacio, aunque sin duda un diario hubiese tenido su interés

Amapola, quizá las arenas se alimentan de todo lo que va dejando el tiempo

Luci, unos nacen para disfrutar de los placeres de la vida y otros para cargar en sus espaldas esos placeres, no ha cambiado demasiado el mundo en estos siglos

Ico, me gustó tu metáfora, la biblioteca propia como oasis en este mundo cansino y descarnado

Aris, estoy convencida que los libros, como objeto, tienen alma, tienen historia y arte, olor y tacto. Un cacharro de plástico no tiene ningún encanto, es como un triste recuerdo de todo lo que fue la bibliofilia

SBP, existen bibliotecas increíbles escondidas en los lugares más recónditos del mundo, donde las gentes aún valoran y protegen sus libros (http://lasgatasmad.blogspot.com.es/2012/07/los-manuscritos-de-tombuctu-amenazados.html)