lunes, 8 de octubre de 2012

el glorioso reinado de Salomón




hijo de David y de Betsabé, Salomón fue el tercero y último de los grandes reyes de Israel. Ascendió al trono hacia el año 970 a.C. y reinó durante unos cuarenta años.

el territorio que heredó Salomón se extendía desde el Éufrates hasta la península del Sinaí. Pero era un país pobre y atrasado. Sus habitantes, que apenas acaban de salir del nomadismo, carecían de las habilidades e industrias que florecían al otro lado de sus fronteras, en Egipto y Fenicia. Además Egipto, enemigo milenario de Israel, llevaba varios siglos invadiendo el territorio. Para alcanzar el nivel de progreso de sus vecinos, Salomón necesitaba que la paz reinara en sus dominios. Con este propósito llevó a cabo un atrevido movimiento diplomático que debió provocar una auténtica conmoción en el escenario político de la época: concertó un tratado de no agresión con Egipto, sellado con su matrimonio con la hija de Faraón, y recibió como dote una fortaleza de gran valor estratégico.

Salomón se volvió entonces hacia el norte, donde el rey Hiram de Fenicia gobernaba una de las naciones más ricas y poderosas del mundo. Hiram y David habían sido amigos. Valiéndose de este vínculo, Salomón hizo al rey tirio una propuesta revolucionaria: a cambio de trigo y aceite, Fenicia exportaría a Israel ciertas mercancías y, lo que era más importante, sus conocimientos técnicos. Hiram aceptó el trato y poco después una legión de artesanos fenicios enseñaba a los obreros israelitas a labrar la piedra, trabajar la madera, refinar el cobre y vaciar el bronce. Hiram, cuyos navíos dominaban el Levante, les construyó también una tropa mercante que partiendo de Ezion-Geber, junto a la moderna Aqaba, llegaba a Africa, a Arabia y quizá hasta la India. Los navíos volvían cargados de oro, marfil e innumerables tesoros.

los ancianos de la época debieron hacer muchos aspavientos ante el despliegue de opulencia de la corte salomónica. Saúl, el primer rey de Israel, dormía a menudo en el duro suelo; el palacio de David era una casa de madera. Ahora, las cosas habían cambiado. Aquel lucrativo comercio de exportación que había abierto nuevas rutas mercantiles permitió a Salomón erigir magníficos palacios y jardines, además de un harén que, según cuentan, albergaba a setecientas esposas y trescientas concubinas. Bebía en copas de oro y en su mesa se servía todo género de caza y aves. Tenía incluso un jardín zoológico lleno de monos, pavos reales y otros animales nunca vistos en aquellas tierras.



a pesar del lujo en que vivía, Salomón no dio la espalda a Yahvé, a quien David había erigido un altar en la peña que se levanta sobre Jerusalén, y había comprado una era colindante para echar allí los cimientos de un proyectado santuario. Salomón resolvió edificar una construcción permanente para proporcionar a las tribus, por primera vez en la historia, un lugar central de culto en prenda de su unidad. Fue de nuevo el rey Hiram quien facilitó los operarios que se encargaron de la obra. A los siete años estaba en pie el Templo. La mayoría de los exegetas lo describen como un edificio estrecho y alargado, construido de cedro y de bloques de caliza. Entrando por un pórtico flanqueado por dos columnas de bronce de once metros de altura, se llegaría a una vasta cámara de dieciocho metros de largo. Este era el «Lugar Santo» reservado a los sacerdotes. Recibía algo de luz por unas ventanas provistas de celosías y abiertas muy cerca del techo. Las paredes brillaban, cubiertas de intrincados bajorrelieves en oro. En el extremo había una habitación misteriosa y oscura, de nueve metros de ancho y de largo: el Sancta Sanctorum, donde se guardaba el Arca de la Alianza, una caja de madera que contenía las Tablas de la Ley. Según la tradición, también se custodiaban en el Templo la mesa de Salomón y la Menorá o Menorah, un candelabro de siete brazos de oro puro, considerado en la actualidad símbolo oficial del Estado de Israel.



ninguna figura del Antiguo Testamento está tan rodeada de misterio y leyenda como el rey Salomón. Se dice que fue el más poderoso mago que ha existido, que dominaba los demonios, las aves y las bestias y hablaba las lenguas de todas las criaturas vivientes; que viajaba en una alfombra mágica capaz de transportar un ejército; que plantaba árboles que daban frutos de oro; que tenía un anillo mágico con el que veía objetos distantes y que lo hacía dueño y señor de todos los espíritus.

y una curiosidad: según la doctrina rastafari (que no es demencial, no, ni machista ni fanática, sólo guay y enrollada) la reina de Saba regresó de su visita a Israel embarazada del rey Salomón. El chico, cuando tuvo edad, regresó a la Corte de su padre, enganchó nada menos que el Arca de la Alianza y se la llevó a la capital de Etiopía, Axum, donde se dice que aún permanece, custodiada en la iglesia de Santa María de Sion. Tras tal hazaña fue coronado rey con el nombre de Menelik I, y su primer acto de gobierno fue proclamar a los etíopes «pueblo elegido de Dios».

post relacionados: la leyenda de la mesa de Salomón

ronronea: claudia

6 maullidos:

Javi Signum dijo...

Cómo echaba de menos vuestras entradas de mitos y leyendas. La de Salomón sin ir mas lejos ha llevado a realizarse multitud de películas sobre sus tesoros. Si a ello se le añade sus supuestos poderes mágicos hacen de este Rey todo un Dios.
Besos y maullidos.

DRACO dijo...

tal vez los judíos, un pueblo nómade de pastores, crearon estas historias fabulosas tanto de david como de salomón para no estar a la zaga y ser menos que los pueblos que lo circundaban. de todos modos no deja de ser interesante. besos.

Lucía_lamiradadeluci dijo...

¡Qué interesante! He de deciros que mientras leía la entrada no hacía más que pensar: "¡Qué bien se lo montaba el menda!", las cosas de ser un hombre posiblemente aventajado para la época que le tocó vivir.
Un beso muy fuerte.

claudia dijo...

Signum, ya sabes que tú y Lucía sois muy queridos por estos tejados, me encanta la simpatía y buen humor de vuestros comentarios :)

sobre las riquezas y sabiduría del rey Salomón, daría para unos cuantos post. Además del famoso tesoro del Templo, circulan desde entonces y hasta nuestros días un buen número de objetos mágicos que presuntamente le pertenecieron, cargados de misteriosos poderes. Para ponerte un ejemplo, la Clavícula de Salomón, un breviario repleto de fórmulas de sortilegios, según la tradición pasó por las manos de los Papas Honorio III, León III, Juan XXII y Silvestre II, todos ellos notables aficionados a la magia

claudia dijo...

Draco, para tratarse de pastores nómadas, habrá que reconocer que su legado es espectacular. A pesar de todas las persecuciones su cultura sigue hoy tan viva como hace milenios, mientras que de los Imperios contemporáneos apenas quedan restos arqueológicos

claudia dijo...

Lucía, y además de todas sus dotes, el menda debió de ser un amante insaciable. Como al parecer no tenía suficiente con la hija de Faraón, la reina de Saba, las 700 esposas y 300 concubinas, cuenta el Talmud que Salomón se divertía con cuatro espectros nocturnos llamados Lilith, Naama, Aguereth y Mahala, una en cada estación, y que vivían en el Monte Naspa. Los frutos de estas relaciones fueron demonios. También se dice que, al mismo tiempo, se distraía con los muchachos