lunes, 30 de julio de 2012

GloFish vs TK-1



al hilo del post anterior, hoy me gustaría dedicar unos instantes a un animal bioluminiscente muy singular. Me refiero al GloFish o pez luz. El GloFish es la segunda mascota del mundo creada genéticamente a tal fin, y en la actualidad se comercializa sólo en los Estados Unidos (su venta está prohibida en California, Canadá y la Unión Europea).

¿quién y cómo creó el GloFish? En 1999, el Dr. Gong Zhiyuan y sus colegas de la Universidad Nacional de Singapur estaban trabajando con un gen que codifica la proteína verde fluorescente (GFP) extraída originalmente de una medusa, la cual produce una fluorescencia natural de color verdoso. Insertaron este gen en un pez cebra, integrándolo en su genoma, lo que dio como resultado un pequeño pez tropical bioluminiscente. Al parecer el objetivo inicial del experimento era crear un pez que pudiera detectar la contaminación de forma selectiva, brillando con diferentes colores según la toxina con la que entrara en contacto.

sin embargo, los científicos de la Universidad de Singapur aceptaron una oferta de la Yorktown Technologies (una compañía de Austin, Texas), vendiéndoles los derechos mundiales de comercialización del GloFish como pez de acuario. Después de más de dos años de evaluación de riesgos medioambientales, a finales de 2003 el GloFish salió a la venta en los EEUU, obteniendo un gran éxito entre los aficionados. El nombre de este nuevo producto viene de la unión del prefijo «glo» ―que hace referencia al verbo inglés to glow, brillar― y de «fish», pescado, y hoy es una patente y marca registrada, disponible en varios colores: verde, rojo, naranja, azul y púrpura.




he dicho al principio que el GloFish fue el segundo animal genéticamente modificado para servir como mascota porque esta carrera comercial no la ganó Estados Unidos, sino Taiwan. Resulta que un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Taiwan, bajo la dirección del Prof. Huai-Jen Tsai, lograron crear también poco tiempo después un pequeño pez transgénico fluorescente a partir del pez medaka, y se dieron más prisa en comercializarlo. Salió a la venta en la primavera de 2003 con el nombre de TK-1, bajo el auspicio del Grupo Taikong ―el mayor productor de peces de acuario de Taiwan―, y se vendieron 100.000 unidades en menos de un mes tan solo en los EEUU, al precio de $18,60 la unidad. Por supuesto ante el éxito comercial siguieron los experimentos con diversos colores y especies, y hoy ya están disponibles en el mercado los TK-2, TK-3 y TK-4.

más información:
creación de un pez de acuario genéticamente modificado (Franck Mazoyer, Le Monde Diplomatique, enero/04)
peces transgénicos fluorescentes (Marcelo Legna, suite101.net)
peces transgénicos (Daniel Puglisi, croa.com.ar)
GloFish® Fluorescent Fish Home Page (en inglés)
el GloFish (wikipedia, en inglés)

ronronea: naia

4 maullidos:

Signum dijo...

La ciencia avanza que da gusto. Ya mismo crean el pez bombilla para iluminar toda la habitación :p
Por cierto, un acierto al no venderlos excesivamente caros.
Besos.

desdevaladilene dijo...

Ya no nos falta mucho para llegar a crear peces con tres ojos cual fauna acuática de Springfield (Los Simpson) con tres ojos...

Lucía_lamiradadeluci dijo...

Yo creo que si le contara esto a alguien de mi pueblo diría: "Ozú, ozú, que cosas!" jijijiji

Muy interesante, pero a la vez me da un poco de respeto esto de jugar a ser creador...

Un besote

http://lamiradadeluci.blogspot.com.es/

naia dijo...

Signum; al precio que se ha puesto la luz en este país, lo del pez-bombilla triunfaría, ¡estoy segura! y más si sale económico el bicho, como bien dices.

desdevaladilene; pues otra idea de negocio tan genial como la de Signum. ¿Qué friki que se precie de tal podría resistirse a tener un auténtico pez mutante simpsoniano en el salón?

Lucía; fuera de la lógica de mercado, lo de los peces transgénicos me parece un disparate. No aporta en realidad nada a la humanidad (vamos, que no es un gran avance que podamos tener un pez fluorescente en casa) y por contra supone un riesgo enorme introducir una nueva especie, que fácilmente podría acabar reproduciéndose en libertad y provocando una catástrofe.