domingo, 11 de enero de 2009

nacionalismos



el señor K. no consideraba necesario vivir en un país determinado. Decía:

― en cualquier lugar puedo morirme de hambre.

pero un día que pasaba por una ciudad ocupada por el enemigo del país en que vivía, se topó con un oficial del enemigo, que le obligó a bajar de la acera. Tras hacer lo que se le ordenaba, el señor K. se dio cuenta de que estaba furioso con aquel hombre, y no sólo con aquel hombre, sino que lo estaba mucho más con el país al que pertenecía aquel hombre, hasta el punto de que deseaba que un terremoto lo borrase de la superficie de la tierra. «¿Por qué razón
―se preguntó el señor K.― me convertí por un instante en un nacionalista? Porque me topé con un nacionalista. Por eso es preciso extirpar la estupidez, pues vuelve estúpidos a quienes se cruzan con ella.»

(Bertolt Brecht)

ronronea:
carla

14 maullidos:

MARISA dijo...

de acuerdo totalmente, todo lo malo se pega, ante éso, lo mejor es que desaparezca.. con lo bien que se siente una ciudadana del mundo..

Julián dijo...

Muy bueno el texto, ese sentimiento precisamente es el que mueve el motor de la mayoría de nacionalistas, agudos o crónicos.

Saltinbanqui dijo...

Cierto, muy cierto.

:)

Julián dijo...

Yo no lo veo como que se ''pegue'' el nacionalismo. Es acción-reacción, la mayoría de las veces. Hay gente con sentimientos nacionalistas inculcados desde la infancia, gente que se aferra a ellos por pertenecer a un colectivo o identidad, gente que lo hace razonando, gente que no razona, gente que exorciza sus problemas externos de esa forma, gente que ama más su tierra, que ama una política concreta, que se viste de una política concreta por ser aceptado, que le gusta la gresca... Y finálmente gente que sencillamente se topó con eso, podía haber sido otra cosa, le podía haber dado por apuntarse a boxeo, pero decidió hacer suya la maldita frase que he oído tantas veces, y siempre sin sentido:

''Hay algo más fuerte que el amor a la patria, y es el odio a quien te la quita.''

dintel dijo...

Buenísimo.

Conso dijo...

Así nos va!, estupideando.

carla dijo...

hola marisa;
a mí también me gusta considerarme una ciudadana del mundo, cuando me dejan

besos,

carla dijo...

hola julián;
creo que la gran trampa del nacionalismo es mezclar el cariño a la tierra con los intereses políticos, y todo eso en la infancia, en la escuela, para que impregne bien.

no entiendo que personas inteligentes y cultas piensen que van a tener una vida mejor sólo porque una panda de políticos locales vivan a todo tren a su costa. ¿Desde cuando los políticos (cualquiera, a cualquier nivel) se ocupan del bienestar de la gente?

besos,

carla dijo...

hola saltimbanqui;
de vez en cuando, estamos de acuerdo :)

besos,

carla dijo...

hola dintel;
me encanta de Bertolt Brecht que por él no pasa el tiempo.. este texto sigue siendo tan subversivo como cuando se escribió

besos,

carla dijo...

hola conso;
la humanidad lleva «estupideando» desde que tiene memoria.. ¿tú crees que esto puede cambiar?

besos,

Una más dijo...

muy bueno, es como la violencia que genera violencia.
Esperemos que la bondad y buen rollo también "se pegue"

carla dijo...

hola una más;
me temo que la bondad y el buen rollo son mucho menos contagiosos.. aunque todo es intentarlo, igual mutan y se vuelven extremadamente virulentos :)

besos,

PRU dijo...

Bueno, hoy no estoy demasiado de acuerdo con todo lo leído, pero es cierto que se confunde demasiado nacionalismo con otras cosas, políticas o sentimentales, pero claro, cada cual lo ve y lo vive a su manera y desde su sitio...

Lo de decir que se es ciudadan@ del mundo sólo me parece adecuado si realmente has vivido por el mundo, si no es de aquellas frases que se utiliza demasiado alegremente para quedar bien, especialmente para quienes no han salido nunca del pueblo y a la hora de la verdad demuestran ser cerrados de miras, por no haber conocido otros puntos de vista 'extranjeros'...
¿Y por qué nadie dice "soy terráque@" (o terrestre)?

Pues yo debo ser algo nacionalista: me gusta mi nación, y también otras, como la japonesa, la holandesa, la andorrana...

Besos internacionales...