jueves, 15 de enero de 2009

el rescate de Atahualpa



la historia comienza con la captura y prisión del emperador Atahualpa por Francisco Pizarro. Cuando Atahualpa conoce el afán por el oro que sienten los conquistadores, hace una propuesta a su líder: de pie en medio de una habitación que mide 6 metros de largo por 5,30 de ancho, ofrece cubrir el suelo de oro hasta la altura de su cabeza, a cambio de su vida. Los españoles, atónitos, escuchan en silencio. Atahualpa, creyendo que rechazan la oferta por considerarla mezquina, extiende los brazos hacia arriba y se pone de puntillas, diciéndole a Pizarro que llenará la estancia de oro hasta la altura señalada por su dedo índice. Añade que les dará además el doble de plata. Pizarro se apresura esta vez a aceptar el precio del rescate marcando en la pared la altura indicada, poco más de 2 metros desde el nivel del suelo.

empiezan a llegar las riquezas de todos los rincones del Imperio, pero no con la celeridad que quieren los españoles, quienes presentan sus quejas al emperador. Atahualpa trata en vano de hacer notar que se requiere tiempo para traer las cargas desde lugares lejanos, a través de terrenos montañosos y accidentados. Desesperado, propone enviar emisarios españoles a los diversos templos y palacios, para que comprueben por sí mismos como se recolecta el rescate. Los delegados regresan acompañados por filas de 200 hombres encorvados bajo el peso del oro. Aún así, los españoles no se dan por satisfechos. La vista de la riqueza ha excitado su codicia, y piden a Pizarro que reparta enseguida el botín. Le acusan incluso de dejarse engañar por Atahualpa. Pizarro distribuye entre sus hombres la parte del rescate que tiene ya en su poder, y el emperador cautivo es juzgado, declarado culpable y ejecutado.

la noticia de la muerte del emperador y dios del sol se propaga entre los incas como una ola de horror. Sin embargo, una parte de las caravanas aún se encuentran en los caminos, llevando oro a toneladas. Sólo uno de los grupos está constituido por 7000 porteadores, cada uno de ellos con una carga aproximada de 34 kg, más de 230 toneladas destinadas al rescate de Atahualpa. Otro grupo proveniente de Cuzco avanza penosamente bajo el peso de una cadena de oro de más de 10 toneladas. Los dos grupos se encuentran en el camino y, enterados de la muerte del emperador, deciden ocultar el oro en aquellos mismos parajes para protegerlo de la codicia de los españoles. Una vez realizado su propósito, los millares de indios se dispersan. El misterio del escondite nunca ha sido revelado.

ronronea:
wanderlust

3 maullidos:

without dijo...

El brillo del oro siempre ha deslumbrado a la codicia.

Besos dorados

wanderlust dijo...

hola without;
bueno, al menos eso dice la leyenda.. es bastante lógico que un puñado de españoles entre millares de indios se pusieran nerviosos por la espera. ¿Cuánto hubieran tardado los indios en darse cuenta que podían sencillamente exterminar a los incómodos invasores?

besos,

Anónimo dijo...

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