sábado, 8 de marzo de 2008

Santiago el Mayor



Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo, fue uno de los doce apóstoles que acompañaron a Jesucristo. Según la leyenda, predicó en la Península Ibérica. Murió decapitado en Jerusalén en el año 42, por orden de Herodes Agripa. Sus discípulos robaron el cuerpo y lo trasladaron en un viaje marítimo de siete días de duración hasta la desembocadura del río Ulla ―la actual ría de Arosa―, para cumplir con el rito arraigado entre los apóstoles de ser enterrados donde predicaron. Después de varios hechos milagrosos, que convencieron a la reina local Lupa, lo enterraron en el mismo lugar donde se erige actualmente la Catedral.

las continuas guerras, las incursiones de los pueblos suevos, godos, visigodos y, posteriormente, la conquista islámica del siglo VIII obligaron a los cristianos a mantener escondidas las reliquias de Santiago, bajo la custodia de ermitaños del lugar. Así, con el paso de los años se fue debilitando la memoria del culto apostólico, hasta desaparecer por completo.

en el año 813, un monje llamado Pelayo cree ver un campo de estrellas señalando un lugar en el monte Libradón. Informado Teodomiro, obispo de Iria Flavia, acude a inspeccionar el lugar, donde encuentra un arca de mármol, que contiene unos restos humanos. Entonces Teodomiro declara por revelación divina que aquella es la tumba del apóstol Santiago y avisa al rey astur Alfonso II el Casto, quien ordena levantar allí mismo una iglesia de ladrillos de barro, para proteger el lugar santo.

desde entonces, peregrinos de toda Europa comienzan a caminar en dirección a Compostela. La iglesia de ladrillos de barro se convierte poco a poco en una Catedral de grandes proporciones. Aprovechando que la Reconquista desplaza la frontera con el mundo islámico cada vez más hacia el sur, los reyes Sancho el Mayor de Navarra y Alfonso VI de León fundan ciudades (Estella, Puente de la Reina) para repoblar sus nuevos territorios y abren una ruta que discurre por Pamplona, Logroño y León: el actual Camino Francés. En el siglo XII, un embajador del emir Alí ben Yusuf menciona que «es tan grande la multitud de peregrinos que van a Compostela y de los que vuelven, que apenas queda libre la calzada hacia Occidente.»

para entender el significado de un hecho tan lejano, a caballo entre la leyenda y la realidad, hay que ponerse en la situación histórica de aquellos momentos. Durante el primer tercio del siglo IX la Península Ibérica se encuentra prácticamente dominada por la invasión musulmana. Sólo unos pequeños reinos cristianos resisten el empuje en las montañas de la Cornisa Cantábrica. La aparición del sepulcro del apóstol proporciona a los cristianos una figura carismática, capaz de unirles en la lucha contra los mahometanos y de atraer la atención y la ayuda de Europa. En el año 844, el rey Ramiro I de Asturias se dispone a enfrentarse a las tropas de Abderramán en Clavijo, cerca de la actual Logroño, a pesar de su clara desventaja numérica. En el fragor de la batalla aparece Santiago sobre un corcel blanco, repartiendo mandobles a diestro y siniestro sobre la marisma. Los cristianos vencen contra todo pronóstico, y el mito jacobeo traspasa definitivamente los Pirineos. Todo Occidente se vuelca en el culto a los restos del apóstol, haciendo suya la responsabilidad de asegurar el paso hacia Compostela.

ronronea:
wanderlust

6 maullidos:

Anónimo dijo...

Qué abría bebido ese monje para ver en las estrellas el camino?

En fin...

atis dijo...

Pues... seguramente un litro de vino de la iglesia, aunque creo que tú tienes hambre porque te has comido una "h"

MARISA dijo...

vaya lección de historia

MORGANA dijo...

Cada vez que leo o conozco algo de esta historia me entran las mismas ganas de la primera vez que la escuché: pillarme la mochila, hacerme el Camino y comprobar por mí misma que es tan mágico como dicen. Me encantaría ver ese lecho de estrellas! (con vino y sin vino jajaja)

Besos

wanderlust dijo...

hola marisa;
es un tema querido para mí, tengo muchos recuerdos en el Camino..

besos,

wanderlust dijo...

hola morgana;
te recomiendo mucho, es una experiencia realmente excepcional..

besos,