a lo largo de los siglos, cuando se pregunta cuál es el libro más bello del mundo ―aunque, por supuesto, la contestación es altamente subjetiva, parecida a la de, ¿cuál es la mujer más hermosa? o ¿cuál es el edificio más elegante?― parece que hay cierto consenso entre la mayoría de los libreros que la obra que elegirían como candidata a esta distinción es un libro con un título casi impronunciable, publicado en Venecia en 1499 por el que muchos consideran el mayor impresor de todos los tiempos, Aldus Manutius, o en castellano, Aldo Manucio.
el libro de llama Hypnerotomachia poliphili. La calidad del libro como object d’art lo ha elevado a ser la joya de la corona de cualquier coleccionista de incunables, un libro apto para hojear con admiración por el sibarita conocedor de la bella tipografía y las artes gráficas.
aparte de que sea considerada la gran obra maestra de la bibliofilia del Renacimiento, con sus 174 ilustraciones xilógrafas, la Hypnerotomachia poliphili siempre ha estado envuelta en un aura de misterio. Ha figurado como punto central en un cortometraje ruso y ha merecido menciones en libros de Umberto Eco y Pérez-Reverte. Sus misterios constituyen la trama central de una reciente (2004) novela titulada El enigma del cuadro de Ian Caldwell.
El sueño de Polífilo, como se llama en su versión española (la traducción correcta de su título en latín sería más parecida a «La contienda de amor en un sueño de Polífilo») constituye una alegoría misteriosa y rebuscada en la que Polífilo persigue a su amor Polia a través de un paisaje onírico hasta que finalmente se reconcilia con ella a la vera la Fuente de Venus. El libro fue uno de los romances más populares del siglo XV.
puesto que la obra no tiene portada, según la costumbre de aquellos tiempos, su autor anónimo ideó una manera ingeniosa de darse a conocer. Estructuró los capítulos de tal manera que las letras decorativas iniciales de cada capítulo formasen la frase, «Poliam frater Franciscvs Colvmna peramavit» o «El hermano Francisco Columna amó apasionadamente a Polia». Sea como fuere, hay algunos estudiosos que a pesar de ello atribuyen el libro a otros autores. La identidad de quién fuese el responsable de los grabados intercalados en el texto es todavía más incierta.
en cuanto al texto del libro, está redactado de una mezcla peculiar de dialecto veneciano, latín, griego, árabe, hebreo y jeroglíficos semi-egipcios basados en raíces latinas y griegas, sin explicación alguna. Contribuyendo todavía más al casi impenetrable texto de la obra, Columna (a veces escrito Colonna) inventó palabras nuevas, ninguna de las cuales se pueden encontrar en diccionario alguno.
aunque la obra es casi impenetrable debido quizás a su aura enigmática, ha sido codiciada desde su publicación como uno de los más bellos incunables jamás impresos. La tipografía gótica tiene fama por su calidad y claridad y es considerada una de las mejores muestras de impresión en letra cursiva, un tipo que fue empleado únicamente por la casa de Aldus en Venecia.
otro gran atractivo del Sueño de Polífilo son sus exquisitas ilustraciones grabadas en madera que representan los escenarios sobre los que el texto se extasía y muestran algunas de las personas que Polífilo encuentra en las aventuras que le suceden en su sueño. Hay pocas secciones del libro que no tengan un tinte erótico. En cada oportunidad Columna se entrega a una exposición de detalles que casi parecen fetichistas cuando se aplican a la indumentaria o al calzado de las personas tratadas, pero las descripciones son menos obsesivas cuando se trata de una fuente historiada o de un obelisco emblemático. El erotismo polimorfo es lo que infunde a la Hypnerotomachia poliphili su intensidad y su atmósfera, ya que Polífilo está colmado de anhelos de contemplar, de saborear y de consumir.
a pesar de la aparente imposibilidad de llegar a una traducción fidedigna del Sueño de Polífilo, se ha seguido intentando en varias ocasiones. El esfuerzo más reciente ha sido realizado de la mano de una erudita norteamericana, Joscelyn Godwin, que publicó una traducción al inglés en 1999. También existe una traducción literal y directa al castellano hecha por Pilar Pedraza, publicada en Murcia en 1981. Sin embargo, en la Introducción de su versión, Godwin confiesa que es tristemente cierto que hay un aspecto del libro que no puede sobrevivir a la traducción: el lenguaje resulta tan extraño e idiosincrásico que verdaderamente no existe nada que se le parezca en la literatura.
(Peter Besas, La cripta de los libros)
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ronronea: claudia




































































