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lunes, 20 de enero de 2014

Eros insólito




―entonces, ¿es que no puede hallarse placer en lo que conocemos? ¿Sólo lo desconocido es erótico?

―es preciso que, al menos, rompa con la costumbre. Un placer usual pierde por eso mismo su calidad artística. Sólo vale la pena lo que no es trivial, lo excepcional, lo inusitado, lo que «nunca se verá dos veces». Al final, lo único verdaderamente erótico es lo insólito.

―pero, si el erotismo necesita lo extraordinario, lo inédito, sus propios progresos lo ponen en peligro. Llegará un día en que todas las fórmulas hayan sido empleadas.

―hasta puede decir, querida amiga, que desde hace mucho tiempo no se inventa nada nuevo. Lo cual no impide que sus temores sean vanos, porque el erotismo no es un legado, sino una aventura personal. Es verdad que debemos alegrarnos de que la sociedad actual nos oculte las recetas, de modo que, al placer de aplicarlas, se sume el de habérselas robado. Pero quedémonos tranquilos: el erotismo siempre conservará su valor de conquista individual, aun en una sociedad que se haya liberado de sus tabúes sexuales. La divulgación de las leyes de la métrica y la rima no impide que el poeta verdadero descubra por sí mismo el secreto de la poesía.

(Emmanuelle Arsan, Emmanuelle)


ronronea: levina

lunes, 16 de diciembre de 2013

breve nota sobre sexo lésbico




vengo a enterarme ―como de costumbre con cierto retraso― que se ha estrenado una película de tema lésbico llamada La vida de Adèle, y que esta película contiene escenas de sexo entre mujeres que no han gustado a ciertas lesbianas (presumiblemente, las de siempre) porque «no es realista y está rodado desde un punto de vista masculino». Tan solo quiero decir que hay que ser ñoña, autoritaria e ignorante para opinar que lo que no practica una misma de ninguna manera pueden practicarlo otras. Y también algo estúpida para pensar que lo que hacen dos chicas en una película tiene que ser representativo de todo lo que hacen todas las lesbianas del mundo mundial.

sobre lo que no hacen las lesbianas en la cama:
http://lesbonart.blogspot.com (contenido sexual explícito)

en mi opinión la mayoría de las lesbianas podemos estar de acuerdo en lo más básico, que deseamos ser libres e iguales ante la ley, no sufrir discriminación ni ningún otro tipo de violencia social. A partir de ahí, existe tal variedad que resulta difícil hablar de «las lesbianas» en términos políticos, económicos, sociales o culturales. Y uno de esos infinitos perfiles es el de lesbiana autoritaria, que con gusto instauraría un test ideológico como paso previo para conceder o no el carnet de lesbiana.

ronronea: levina

jueves, 7 de noviembre de 2013

¡hay que ver lo que le gusta a la gente las banderas!


personalmente desconfío de las banderas, de todas ellas, y de quienes las enarbolan. Una bandera sirve para que alguien se sienta parte de algo, de un país, de un grupo. Quien se acomoda bajo cualquier bandera comulga con los valores que ésta representa, forma parte de una comunidad que comparte esos valores. Y confronta sus valores con todo aquel que esté fuera, bajo otra bandera y otros ideales, o contra los peores de todos, los que no adoptan ninguna como propia.

tengo impresión que las banderas son para quienes les gusta un mundo ordenado, cada cual en su sitio, y saber quien es el enemigo. Todo bien definido y etiquetado.


   lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB)
   lesbianas
   bisexuales
   pansexuales
   poliamor
   asexuales
   demisexuales
   heterosexuales
   osos (bears)
   osas
   lesbianas femeninas (lipstick lesbians)
   transgénero
   intergénero
   bigénero
   intersexuales
   género fluido
   BDSM
   leather (cuero)
   atracción fetichista por las personas obesas
(fat fetish)
   atracción fetichista por el látex y el PVC
(rubber fetish)
   la bandera de quienes desean ser propietarios o propiedad en una relación (ownership)
   M/s & D/s (Master/slave & Dom/sub)
   quienes no tienen un rol definido en las relaciones BDSM (switch)
   juego sexual en el que uno de los participantes adopta el rol de un perro (puppy play)
   otro animal play, jugando con el rol de caballo o yegua (pony play)
   Drags
   juego sexual en el que se adopta el rol de un bebé (AB/DL)
    aliados heterosexuales


en una búsqueda rápida por Internet no he encontrado ninguna parafilia ni práctica sexual que consista en excitarse con las banderas. Sinceramente creo que los/as fetichistas de las banderas deberían unirse, inventar una bandera propia y reclamar reconocimiento y respeto por sus gustos personales. Seguro que funcionaría.

ronronea: levina

lunes, 23 de septiembre de 2013

la copla de las tres amigas



visto en : Bollo sapiens (facebook)


y ya que estoy en ello, aprovecho la ocasión para recuperar un vídeo maravilloso, que siempre logra arrancarme una sonrisa. En The Central Rappahannock Regional Library, al este de Virginia (Estados Unidos), las bibliotecarias protagonizaron este videoclip de manera totalmente amateur para apoyar las bibliotecas y la lectura, en especial frente a los presupuestos ajustados. Recomiendo mucho verlo en tamaño grande, a toda pantalla (ellas están muy, muy simpáticas)




BOOKS WILL SURVIVE!! CLARO QUE SÍ!!


ronronea: levina

jueves, 10 de enero de 2013

por el viejo Madrid




Recordaba una noche toledana pasada por estoques, pólvora, fogonazos y estertores de agonía. El suelo apestaba a sangre y tripas esparcidas y más de un fulano retorciéndose en el suelo sin tiempo a rezar un avemaría antes de morir asfixiado por su propia sangre. Donde el importe de la bolsa a ganar era inferior al de la perra vida. Aunque en aquel patio también se mezclaba la suya. Un movimiento algo menos preciso, un coleto que no protegió lo que debía, un golpe de suerte para su contrario, por alguno de aquellos motivos o quizás por todos había notado una punzada y luego el calor de ese líquido rojo que afloraba de su camisa. Consiguió deshacerse de su enemigo y se alejó entre las sombras del lugar, sabiéndose mal herido y dejando a sus compañeros a su suerte en aquella encerrona, que alguno por diversión había organizado para saldar alguna cuenta que los peones que vivirían o morirían aquella noche nunca sospecharían.

Sentía que las fuerzas le fallaban, la herida quemaba y no dejaba de escupir sangre, además sus movimientos aún eran más torpes porque andaba cojo, ya que en las últimas estocadas antes de deshacerse de su oponente éste último había vuelto a hacer diana y había rasgado la piel en alguna parte de su muslo derecho. Le faltaba el aire y su piel estaba perlada por sudor frío. Su visión era borrosa y no sabía cuanto tiempo estaría consciente.

Siempre pensó que moriría en tierra hereje, a las órdenes del rey, formando parte de algún viejo tercio, abatidos uno a uno, sobre el fango por bárbaros holandeses, sin antes haber mandado a más de media docena de herejes por español al otro barrio. Pero se encontraba en un catre maloliente de alguna pensión de Madrid donde quizás nadie recordara su existencia. En parte bueno por aquél que lo había llevado a ese estado, ya que quizás pensara que estaba muerto igual que la sensación que le embargaba. Tenía una herida profunda en el pecho que le dolía al respirar, cortes por todo el cuerpo y un tajo en la cara interna del muslo algo más profundo. Intentó incorporarse, pero el dolor se lo impidió. Las vendas aunque sucias estaban puestas con esmero. Las levantó para ver el estado de la herida y vio que estaba cosida y no parecía infectada. Dibujó una sonrisa amarga, quizás de aquello no moriría.

Quien lo había dejado allí, colocó una jarra de agua y una hogaza de pan sobre una mesilla desvencijada. No quería que pasara hambre si despertaba, pero no podía llegar hasta allí por lo que esperaría en duermevela que llegara. No sabría decir cuanto tiempo había pasado hasta que se abrió la puerta. La sorpresa fue grata cuando comprobó que era su habitual posadera. Portaba en las manos una cesta con sábanas, vendas limpias y algo de comida.

Mientras ella con una sonrisa en los labios le daba cucharadas de sopa, observaba aquellos penetrantes ojos que tanto expresaban aunque sus labios permanecieran sellados, sus senos turgentes, que desprendía esa calidez de hembra dispuesta, deseaba poseerla como tantas otras veces aunque esta vez no se pudiera ni mantener en pie. No necesitaba vino para someterla, hembra esbelta y arrogante donde las haya. Ansiaba sentir su sexo desnudo próximo a su cuerpo, su calor, su humedad… pero un golpe de tos interrumpió su pensamiento y volvió a la realidad con ese dolor punzante oprimiendo su pulmón. Al acabar de toser se sentía extenuado y se volvió a recostar en el catre. Ella comenzó a retirarle las vendas con delicadeza, luego los pantalones. Lo miraba divertida mientras le pasaba la esponja sobre la piel. Él se sentía algo avergonzado, nunca lo había visto en aquel estado tan precario. Cuando llegó a su miembro lo lavó con gran delicadeza, el mantenía los ojos cerrados mientras se dejaba hacer, pero empezó a sentir una sensación reconocible. Dejó la esponja de lado mientras le acariciaba con suavidad y comenzaba a besar y lamer. Su cuerpo reaccionaba poco a poco, poniendo erecto su miembro. Intentó incorporarse, pero ella con un suave gesto lo volvió a tumbar. Seguía jugando con su boca y sus manos, mientras se deshacía del vestido que cubría su cuerpo. Se dispuso a montarlo con suavidad, como quien lo hace con un jamelgo viejo y cansado, pero acostumbrada a su comportamiento. Sus pechos se movían al compás de sus caderas, su piel se perlaba por el esfuerzo, mientras incrementaba el ritmo. Sentía el calor y la humedad del sexo en su interior, su respiración se entrecortaba, mientras la amazona tomaba el placer que deseaba. No pudo contener un gemido de placer al llegar al orgasmo. Sintió como ella se derramaba sobre su piel. Al acabar, lo observó satisfecha. Terminó el aseo, se volvió a vestir y con un beso en los labios se despidió hasta dentro de unas horas.


ronronea: atis

viernes, 16 de noviembre de 2012

secundum sub




durante el pontificado de San Gregorio Magno (590-604) era costumbre disciplinar a las monjas pecadoras a base de azotes. Las religiosas que confesaban malos pensamientos eran desnudadas, atadas a argollas en una pared y, con las nalgas al aire, azotadas a primera sangre, es decir, hasta el momento en que el fustigador observase una primera gota de sangre. Este tipo de castigo recibía el nombre de secundum sub, o castigo en nalgas, muslos y piernas.

sin embargo, pronto surgió un grave problema: se daban situaciones de monjas que llegaban al éxtasis o al orgasmo mientras eran azotadas, lo que provocaba una verdadera crisis de fe a quien llevaba a cabo el castigo. Dicha circunstancia llegó a oídos del Papa Gregorio Magno, que decidió asistir en persona a este tipo de castigos para verificar el sufrimiento de las jóvenes fustigadas. Y debió de gustarle la experiencia, porque se convirtió en espectador asiduo de estas disciplinas, tomando incluso la costumbre de dirigir él mismo el castigo. La afición de San Gregorio Magno creó tendencia en la época, y de este modo azotar a las monjas ―especialmente las más jóvenes y bellas― se convirtió durante su pontificado en un juego sexual entre los poderosos de la Iglesia.


(la ilustración es del genial Saturno Buttò, por cierto veneciano al igual que otro artista muy admirado en la gatera, Lucio Bubacco)

ronronea: levina








viernes, 25 de mayo de 2012

aquellas inocentes florecillas












ronronea: levina